La esponja azul

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Mini relato ilustrado.

Ilustraciones: Mavi

Texto y música: Babelain  


La esponja azul

Una mujer pelirroja se levanta de la cama en camisón, abre el balcón y se dispone a saltar al vacío. Vive en un sexto piso. En la cornisa maúlla un gatito blanco. Está asustado. La mujer olvida su deseo de suicidarse y trata de salvar al gatito. Camina con cuidado por la estrecha cornisa y coge al gato. Este, asustado, le araña en la cara. La mujer cae al vació agarrada al gato. Durante la caída se desmaya y se duerme en un sueño profundo. Sueña que está en una nube, lavando, con una esponja azul (el más inmaterial de los colores), el cuerpo inmenso de una ballena blanca (el color de la muerte y del renacimiento). La ballena, por agradecimiento, canta la canción preferida de la mujer. Esta, con la sorpresa, se despierta de pronto en su cama. Todo ha sido un sueño. Y vuelta a empezar.


Debo estar en alguna otra parte.

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 Debo estar en alguna otra parte. 

Ilustraciones: Mavi

Texto y música: BabElAin 

BabElAin. Cabalgando hacia el delirio.

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 Cabalgando hacia el delirio.

Música y fotos: BabElAin

BabElAin. Música azabache.

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 "Música azabache".

 Última "pieza" salida de la factoría "Duende Records". 

Fotos y música: BabElAin.


BabElAin. Paisaje hipotético. Flora y Fauna XVI.

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Paisaje hipotético: Instrumental que sirve de banda sonora para la entrega XVI de Flora y Fauna.  Aquí aparece (sobre el minuto 1:02) el que corta el bacalao; o al menos eso es lo que él se cree.


Extracto del Diario de los Hnos. Albadalejo.

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                                                  ( Ilustración: Mavi)

Sábado 17

Un simulacro con hombres sin huesos baja hacia el océano donde los elefantes van a morir. Nadie dice ni pío. Alguien sin sexo está modelando estatuas de sal en posturas ridículas. Algunas cobran vida espontáneamente y van blasfemando prodigios con todo el descaro del mundo. Los hombres sin huesos se dan un respiro y dejan de pensar en sus viudas, esas que quedaron en suspenso entre las azoteas sin barandilla, oteando el horizonte, incrédulas ante las tragedias cotidianas que salían a relucir en las tertulias. Aún queda algún elefante vivo en la orilla, pero ya sin esperanza alguna de encontrar una salida sin muerte. Hoy ha sido un día rarillo.

Domingo 18

Anoche soñé que un poeta sabio estaba escribiendo a la luz de una bujía; y a los insectos de la oscuridad, polillas, libélulas..., atraídos por el calor y la luz, se les quemaban las alas. El poeta sabio apagó la candela y siguió escribiendo en la oscuridad. Cuando desperté, bajé a la medina a comprar el periódico donde decían que habían construido un muro, y los elefantes, sin poder llegar hasta el mar, morían cabeceando contra el muro; los hombres sin hueso, siendo como son, no me han molestado. Luego encontré en la plaza a Mohamed y me dijo que había que tener en cuenta dónde estábamos. No se portó mal el día; la cosa va cambiando, ah, y dejó de llover.

Lunes 19

Esta tarde, después de la siesta bajé al centro a tomar un café. No encontré a nadie conocido, así que me relajé y me puse a pensar en las batuecas. Miraba por la ventana del cafetín distraídamente y me di cuenta de que no encajaban las piezas del puzle. A veces me pasa. Entonces, sin venir a cuento, oigo en mi cabeza música de violines rumanos mezclada con llantos de bebés. Enseguida, para compensar, pedí un vino blanco y unas aceitunas. Las piezas seguían sin encajar. ¿Quién coño son esos hombres sin hueso? ¿De qué van? Si sueño de nuevo con el sabio, ya esté escribiendo a la luz de una vela o a oscuras, le preguntaré por ellos. Puede que sepa algo del asunto. Mañana será otro día. 

Martes 20

Esta mañana después de tomar mi kefir, me puse a elaborar una nueva urdimbre para mi telar; quería tejer un firmamento de sueños. A las dos horas ya estaba cansado y me fui a dar una vuelta. Hacia un sol espléndido. Primero estuve ejerciendo un rato de miraobras; luego di una vuelta por los hangares, ya que sabía que allí solían reunirse los hombres sin hueso, pero no había nadie. El guarda me dijo que los días de sol se ponen excesivamente blandos y no solían salir. Le pregunté al guarda que de qué cojeaban, y me contestó que no solían cojear. Es una manera de hablar, le dije. Pues son hombres sin alma muy vanidosos, me contestó, y no pude sacarle mucho más. La tarde fue muy tranquila; solo vino el electricista para arreglar una avería y casi pisa mi tortuga, mientras los niños gritaban en el callejón. La noche, como siempre: música sacra, las tres pipas de kif, el ángel de la guarda y un muecín desentonado.

Miércoles 21

Hoy no ha ocurrido nada digno de contar. Bueno, sí, encendí la chimenea, me preparé un té y escribí un poema:

                 

                               En el ombligo de una estrella


En el ombligo de una estrella

allí donde los árboles no tienen hojas

y el viento confunde la luz

naufragan todos los perturbados

y el fuego fatuo se difumina

En la oreja de un camello

donde los caminos que se bifurcan

y los baobab encuentran su destino

no hay caricia ni pañuelo

Soledad, ¿por quién preguntas?

Ya todo está marchito

y renacen en la sístole

el augurio preñado

y los falsos deseos


Jueves 22

Era noche cerrada. En la terraza me puse a observar las estrellas y no pude distinguir a ninguna con ombligo. Desde allí no veía ningún camello para ver si en su oreja se bifurcaban los caminos. Me empecé a poner un poco nervioso; hacía fresco. De pronto me vino a la cabeza un verso de César Vallejo que lleva ya algunos años conviviendo conmigo: «El tiempo tiene un miedo ciempiés a los relojes». Me relajé y entré en la casa; ordeñé a la vaca y a la cabra y me fumé un puro. ¡Qué tiempos! «Vendrá la muerte y tendrá tus ojos», que decía Pavese. Luego me fui a dormir.



Insomnio.

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Insomnio

 Las manos vacías de ojos

o con alguna hoja caída en otoño

en la sombra donde se pierde el mar

y ya entre su espuma divaga

alguna mariposa con insomnio


Había olvidado ya el frágil cristal

pero no la melodía de los muertos

ni al huésped acariciando al gato 

con la mirada perdida en los márgenes

y el deseo de arañar sonrisas
El paisaje se quitó los guantes

hizo una severa reverencia

y se tragó el matasuegras

Mala suerte la de las calaveras

que no tenían sentido del humor


La sombra de la locomotora en la orilla

arrebató la gloria al navío errante

Las olas llegaron a la noria

y los niños que zozobraron en el sueño

pudieron contemplar a las sirenas

 

Babelain. La mueca irónica del destino.

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La mueca irónica del destino. Nuevo instrumental con acompañamiento de fotos (que me perdonen los fotógrafos de verdad).

 

Fue repentino.

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 Ilustraciones: Mavi

Texto: Babelain

 Fue repentino

… Aún me vienen algunas ideas, como a un pollo al que le han cortado la cabeza y sigue corriendo sin control, pues algo parecido a eso; pero en realidad he muerto hace un rato. Fue repentino; nadie lo esperaba. Como decía Cioran: «No haber nacido, de solo pensarlo, ¡qué felicidad, qué libertad, qué espacio!». Yo sí he nacido, y ahora siento lo mismo que él decía de no nacer, solo que al morir. No se está nada mal, se va disgregando todo, hasta el vacío, los sueños, las sombras... Aquí ya no cuentan ni la lluvia ni los amaneceres ni el arte ni la risa ni el suspiro ni la noche ni el tiempo... Las ideas se deshilachan y se confunden entre ellas. La luz... la luz... esas voces... ¿recuerdos...? ¿para qué...? A lo lejos... nada... Qué felicidad... qué libertad... qué espacio...

Y al tercer día... resucité... A lo hecho, pecho... A perro flaco, todo son pulgas... Cada loco con su tema... Si te he visto, no me acuerdo... El poeta nace, no se hace... Para muestra, un botón... Hoy por ti, mañana por mi... Caras vemos, corazones no sabemos... A las diez en la la cama estés, y mejor antes que después... La voz del culo no tiene remedio ni disimulo... Cada día que amanece, el número de tontos crece... No renuncies a tu sueño, sigue durmiendo... ????????? ¿Y esta angustia...? Espasmos ultramodernos esquizoides... Visiones panorámicas nerviosas... Incalculables beodos de todos los rincones del planeta se dejan bigote... y luego se lo afeitan en una fiesta sibilina... sus novias los abandonan en tropel, y después todos se apelmazan y se queman en la hoguera... al poco rato los beodos y sus novias, ahumados, hacen las paces y cambian de pareja... olvidan las afrentas... todos salen ganando incomprensiblemente... deambulan sin ton ni son por tierras pantanosas... ??????? Disculpadme... ¿será todo un simulacro...? estoy un poco confuso... nunca antes había estado muerto... que yo recuerde... y de lo de resucitar, ni te cuento, claro.


Babelain. El esqueleto del eco. Flora y Fauna XV.

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 Nuevo  instrumental: El guionista del eco, que sirve de B.S.O. para una nueva entrega de Flora y Fauna.