Luz Negra

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LUZ NEGRA

Prefiero el negro

Intenso y lustroso

Al opaco y mortecino

Luz negra que vibra

Resbalando casi líquida

Oscureciendo los espejos

Sorprende al que sonríe

Propicia el diálogo

Del rayo con el árbol

Luz negra y veloz

Abriéndose paso

Como un bisturí

Si todo está perdido

Nos ofrece su reflejo

Sobre la piel del mar

Sigue siendo una ilusión

Pero una ilusión que brilla

Un faro en el fin del mundo


La Mandrágora

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LA MANDRÁGORA

Ayer me levanté de la cama con una extraña impresión, me sentía como el esqueleto de un fantasma. Salí a dar una vuelta por el pueblo, pero antes, para disimular, me puse la máscara de un espíritu que tenía en el armario, no sea que la gente se asustara al verme, en el caso de que pudieran verme tal y como yo me sentía. Llegué al bosque y me pareció oír el grito ahogado del orgasmo de un suicida. Vi una mandrágora debajo de una rama de un árbol y la arranqué entera. Dejé en su lugar un trozo de pan, sal y una moneda para compensar, según mandan los cánones. Volví a casa, hice un bebedizo con la planta, lo dejé enfriar, lo embotellé y salí de nuevo a la calle.

En el bar de la esquina estaban sentados juntos en la misma mesa y bebiendo absenta los pre-suicidas René Crevel, Jacques Vaché, Jacques Rigaut y Maiakovsky. Me vi en la obligación de dirigirle una frase que le había oído a Nietzsche y que me pareció ingeniosa, así que les solté de sopetón:

“El pensamiento del suicidio es un consuelo poderoso. Ayuda a pasar más de una mala noche.”

Miraron todos hacia donde me encontraba pero sus miradas me traspasaron, no detectaron mi presencia aunque estoy seguro de que oyeron la frasecita. Después de una pausa, siguieron bebiendo absenta, tristes y cabizbajos. Había olvidado ponerme la máscara del espíritu y como esqueleto de fantasma, apenas soy visible, parece ser. En la mesa les dejé la botella con el bebedizo a base de mandrágora. No los volví a ver jamás. Tampoco volví a levantarme nunca más con la sensación de sentirme el esqueleto de un fantasma. Cuando pase un tiempo prudencial, miraré en los periódicos las noticias de suicidios por sí alguno de los nombrados consumió el acto para el que estaban predestinados o mi bebedizo hizo el efecto deseado.

BABELAIN E.P. Where Have All the Good Times Gone

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Cuatro temas para este E.P.:

1.- Where Have All the Good Times Gone ( Música y letra.-R. Davies- The Kinks)

2.- La Fiesta (Música y letra.- Babelain)

3.- Paraíso (Música y letra.- Babelain)

4.- Birthplace revisted (Instrumental. Música.- Babelain)

Con este E.P. cerramos el CD nº 13 de Babelain que próximamente se publicará en el blog.

Link para bajar el E.P. con portada incluida:

http://www.megaupload.com/?d=MWP40FZG


¿A ti no te pasa?

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¿A ti no te pasa?

Me despertó bruscamente en medio de la noche y se puso a hablar y hacer preguntas. No esperaba respuestas, solo necesitaba un oyente. Seguí tumbado; encendí la luz y vi que ella se había sentado apoyando la espalda en la cabecera de la cama. Miré el reloj, ¡las tres y media de la madrugada!

Ella:

-Imagina por un momento que la vida es una ilusión, como aseguran los budistas…

Dicen que ahora te sacan el riñón por la vagina… ¿y a los hombres?...

¿Por qué el silencio se llena de lágrimas?

La anarquía de las lágrimas.

La anarquía del silencio.

¿Me sigues?

Yo:

-(Ummmmm)

Ella:

-Al menos puedo silbar muy agudo en los momentos trágicos.

Pero no entiendo nada.

¿Por qué me miran así “los otros”?

Yo solo quiero agradar…que me quieran.

Pero ¿Quiénes son “ellos”?

¿Qué hacen con sus sueños baratos?


¿Qué hacen las cosas cuando sus dueños mueren; quién las mimará; quien agitará el abanico nacarado abandonado en la mesita?


Cuando me viene el vértigo solo veo remolinos de colores muy vivos y me pongo a sudar; me entran ganas de gritar pero no encuentro mi voz.


Recuerdo cuando llevaba trenzas y me golpeaban los mofletes al correr colina abajo. Eso sí que era real, no esto. ¡Aquella colina!


Miro el barranco al amanecer y me pierdo. No sé donde estoy.

¿Sabes? Me olvido de todo últimamente. Puede que lo haga a propósito.

¿A ti no te pasa?

Yo:

-(Ummmm, a veces)

En ese momento apagó la luz y se quedó al instante profundamente dormida.

Yo me levanté y me puse a escribir este relato.


Jabalina

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JABALINA

Ella se alejaba de mí a gran velocidad, como una jabalina recién arrojada. En su huida recitaba un extraño mantra:

“Si dilatas, no conduzcas”.

No sé qué quiso decir, aunque intuyo que era un auto reproche.

Momentos antes le había sugerido un sutil cambio de planes:

-En vez de… ¿porqué no…?

Se limitó a sonreír forzadamente y al final ahogó un pequeño grito. Se veía venir. Yo no la lancé; fue ella quien salió volando. Aun resuena su mantra en mi cabeza cuando empieza a oler a verano: “Si dilatas, no conduzcas”


Babelain E.P. Presagio de tormenta/Feeling all right/Anyway that you want me/ Océano "Pacífico"

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Esta vez he tardado un poco más pero aquí está el 2º E.P. camino del CD nº 13

Aunque no sea buena época para sacar disco, como veis, siempre a contracorriente

Cuatro temas:

1.- Presagio de tormenta (Letra y música.- Babelain)

PRESAGIO DE TORMENTA

Presagio de tormenta

Engullo un lexatín

Los niños juegan

Con las cometas

Nadie cruza la calle

Alguno dobla la esquina

Pero todos quieren llegar

Hasta la meta

Y la nostalgia

Tragicómica se aferra

Como las lapas

A las rocas

Pero las olas

Baten los acantilados

Y solo quedará

Lo que nos toca

Siempre hay escusas

Cuando llega la derrota

Pero en la victoria

Somos ángeles

Ya me he dado cuenta

De que la revolución

No significa

Lo mismo que antes

Y la nostalgia…

2.- Feeling all right (Dave Mason-Traffic)

3.- Anyway that you want me (The Troggs)

4.- Océano “Pacífico” (Instrumental-Música.- Babelain)

Link para bajar el single con portada incluida:

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El Jardín (2)

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EL JARDÍN

Aquel hombre paseaba por una calle de las afueras de la ciudad cuando vio un hueco en un seto que bordeaba una propiedad y dado que era muy curioso, asomó la cabeza por él.

Lo que vio fue una casita rodeada de un pequeño jardín un tanto asilvestrado y salvado del caos por un encanto especial difícil de describir; una armonía extraña y sugestiva.

El hombre era algo especial, se encontraba en la frontera entre lo exótico y lo estrafalario. A simple vista, para algunos, podría pasar por alguien inteligente y para otros, como una persona sin rumbo.

Pues bien, este hombre tan peculiar, quedó prendado del jardincito nada más asomar la cabeza por el seto. Sin saber porqué se sorprendió a si mismo pronunciando en voz alta la palabra FLOR. Esperó alguna reacción, no se sabe bien por qué, pero nada ocurrió fuera de lo normal. Luego probó con la palabra SAVIA. El jardín siguió como si nada. Así fue probando con otras: SOMBRA, PÉTALO, RAÍZ… pero al pronunciar la palabra TIJERAS, notó un estremecimiento en un parterre de violetas, como si las flores hubieran sentido un escalofrío. Repitió TIJERAS...TIJERAS…TIJERAS y todas las flores se pusieron a temblar como locas, los árboles y arbustos sacudían sus ramas con violencia. Apareció por una esquina del jardín un ejército de tijeras andando con sus afiladas puntas. Se plantaron en el césped, amenazantes. El hombre, arrepentido de lo que había provocado, quiso buscar una palabra que calmara aquel desasosiego. Probó con varias: NUBES, LLUVIA, PÁJARO…y al pronunciar GUIJARROS, las flores y las ramas de los árboles iniciaron un movimiento de arriba abajo como de aprobación. Repitió GUIJARROS…GUIJARROS…GUIJARROS, y un ejército de guijarros apareció rodando por la esquina opuesta del jardín y se plantó delante del ejército de tijeras. Las fuerzas estaban equilibradas. En el jardín se notaba un ambiente tenso, como en los prolegómenos de una gran tormenta.

En ese momento salió el dueño de la casita con un cuaderno en una mano y un lápiz en la otra. Era un hombre ya mayor, pasados los ochenta probablemente. Se acercó a una pequeña mesa de madera situada debajo de un pruno, arrimó la silla y se puso a escribir. En el jardín reinaba un silencio tenso; la tarde tocaba a su fin. Al cabo de unos minutos, el hombre se puso en pié y leyó su haiku al aire como si estuviera ante un gran auditorio:

El mismo techo

Para todas las cosas

Distinto suelo

Las tijeras iniciaron la retirada por la misma esquina por la que entraron. Los guijarros hicieron lo mismo. El hombre, rompió el poema en pequeños pedazos, los dejó encima de la mesa y caminó hacia la casa; entró y cerró la puerta. La oscuridad se apoderó del jardín y en medio del silencio irrumpió el ulular de un buho:

Uuh……….Uuh………Uuh……….Uuh……….Uuh…….. Uuh……… Uuh……….

El espejismo en el espejo

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El espejismo en el espejo

Vi un espejismo en el espejo y me lo creí. El espejo estaba en mi habitación. Entré en la “escena” montado en bicicleta. Iba por una carretera rectilínea bordeada a ambos lados por filas interminables de palmeras. Me crucé con una joven que tocaba el bombardino cabalgando una yegua negra. La brisa era cálida y seca y transportaba algunos granos de arena del desierto cercano. La carretera terminaba bruscamente a orillas de un inmenso y plácido lago. Un barquero transportaba a los viajeros en su barca, solo había que acertar una pregunta que el propio barquero formulaba. La pregunta no podía ser revelada a nadie más. La respuesta si. El barquero me hizo la pregunta y estuve tres días meditando al borde del lago hasta dar con la respuesta.

Cuando creí tener la respuesta, le dije al barquero:La flor que brota en el infierno”. El barquero sonrió y me cruzó al otro lado. Nada más pisar la orilla volví a entrar en mi cuarto a través del espejo. Me sentía cansado después de tan largo viaje. Tenía sed y la piel seca. Bebí agua directamente del grifo y me di una larga ducha fría. Luego, tumbado en la cama, profundamente dormido, soñé que el arco iris nacía de mi ombligo. Al día siguiente me desperté como nuevo.


Noche de San Juan

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NOCHE DE SAN JUAN

Debajo del pino, esperando que el carbón haga brasa para la barbacoa, se me ocurre que si se pronuncia muchas veces seguidas la palabra: CALIFORNIA…CALIFORNIA…CALIFORNIA…pero en inglés, se produce un incendio en la boca. Se origina en el paladar y luego sale expulsado al exterior como hacen los comefuegos del circo.

Pongo la carne en la parrilla al mismo tiempo que el mirlo da sus últimos responsos y la tórtola cree que la noche nunca vendrá, que siempre será de día.

Mientras se asa la carne, con la mirada perdida en las brasas, también se me ocurre que a estas alturas de la “película”, se trata de simplificar, que mientras menos “paja”, mejor. Ir al grano. Sacar el jugo que hay en las cosas que nos rodean. ¡Qué difícil! Cuestión de reflejos.

Antes de acostarme me lavo los dientes sin mirar al espejo. Sospecho que dentro de él hay algunos muertos insatisfechos y no quiero contrariarles en la noche más corta del año.

24 de junio de 2011

El sueño

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EL SUEÑO

Al entrar en el sueño gelatinoso, el Yo se convierte en algo extraño, desconocido y lejano. En ese océano pantanoso nos cruzamos con muertos, bestias, tempestades, ninfas, constelaciones y paisajes que se abren como una flor hacia mundos sin fronteras.

No hay un suelo firme donde pisar. No hay sentimientos fiables. Caemos por abismos con la esperanza de despertar antes de la tragedia. Otras veces nos sentimos dentro del útero y nos abandonamos, embriagados en una felicidad antigua que ya habíamos olvidado por completo. Los colores o los sonidos vienen amortiguados, no nos hieren, solo nos acarician como el agua pura de un río.

Muchas veces es mejor el sueño que la realidad. La realidad, tan áspera, tan injusta, nos oprime hasta asfixiarnos. Entonces, el sueño es nuestro aliado; a no ser que se le ocurra convertirse en pesadilla…