Luz de Estrella (II)

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(II)

Luz de Estrella

Rosa vivía en un edificio enfrente de mi casa; ella tendría trece años y yo catorce. Le pedí a mis hermanas que me enseñaran a hablar con las manos y así poder comunicarme con ella de balcón a balcón cuando empezaba a oscurecer, después de volver del colegio.

Una tarde se atrevió a proponer un encuentro, el primero, en la azotea del edificio donde yo vivía. Con bastante peligro, consiguió llegar hasta allí sin ser vista. Nos dimos un largo y tembloroso abrazo, apretados fuertemente el uno contra el otro sin decir palabra. Fue un abrazo con olor a lápices “Alpino” y gomas de borrar “Milán”. Aún recuerdo el “olor” de aquel abrazo.

El siguiente encuentro furtivo fue en un portal de una casa que encontramos subiendo una cuesta detrás de los edificios donde vivíamos y que parecía otro mundo. Nos dimos un abrazo con el mismo “olor” y luego un torpe beso con sabor a chicle “Bazooka”.

Hubo otros encuentros pero estos son los que más recuerdo. Bueno, el último fue bastante extraño. Llevábamos un tiempo sin vernos, la cosa se había enfriado y yo había empezado a “salir” de nuevo con Lola, mi primera “novia”, que había regresado del colegio interno. Rosa me propuso un encuentro en la terraza de mi casa de nuevo. Cuando nos encontramos me puso un dedo en los labios para que no hablara. Estaba temblando. Me dio un papelito doblado y se fue. No la vi nunca más. En el papel había una frase escrita con su letra menuda: “Cuando una estrella muere, su luz no muere con ella”.

El tiempo pasó y alguien me dijo que se había casado con su profesor de matemáticas de la universidad. Más tarde me dijeron que al cruzar una calle en Granada, un coche la mató.

A veces, cuando hago limpieza de cajones en mi mesa, entre plumas oxidadas, relojes sin tiempo y gafas rotas, aparece el papelito, leo la frase y hago el gesto de romperlo pero al final desisto…

El Primer Beso (I) Relatos cortos por entregas

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(Os presento una serie de cuatro relatos cortísimos por entregas, escritos de forma muy sencilla, como si un padre quisiera contar a sus hijos junto a la chimenea, historias de su infancia y primera juventud. No os creáis todo lo que aquí se cuenta, ¿o sí?, vosotros sabréis. Por si las moscas he cambiado los nombres de los protagonistas.)

(I)

El primer beso

Mi amigo Antonio me invitó al chalet de sus padres en las afueras a ver películas de Charlot. Algunas noches sacaban una pantalla gigante al jardín y este se convertía en un cine de verano, con sus padres, abuelos, hermanos y hermanas y algún amigo. En aquella ocasión, su hermana Lola se sentó a mi lado; tendríamos unos once o doce años. En un momento de descuido, Lola me cogió la mano, acercó su boca a mi oreja y me dijo ¿quieres ser mi novio? Me quedé de piedra. Creo que no contesté nada, al menos no lo recuerdo, solo sé que aquello quedó sellado, con Charles Chaplin como testigo. ¡Lola y yo éramos novios!

Me quedé a dormir en casa de mi amigo Antonio. A la mañana siguiente dimos un concierto en el jardín para sus familiares y amigos. Antonio era el “batería”, usaba unas latas grandes de Cola Cao como tambores y yo tocaba un “clarinete” de cartón negro brillante con las llaves plateadas (hojalata) y la boquilla de pasta. El repertorio consistía en “Cuando calienta el sol aquí en la playa, siento tu cuerpo vibrar cerca de mi…” o aquella versión de Les Surf de “Be my Baby”: “Sin preguntar quién eras, me enamoré y seas tú quién seas, siempre te querré… por eso tú, tú serás mi baby…” y otras por el estilo.

Triunfamos en toda regla y luego nos fuimos a jugar a policías y ladrones. En un lugar apartado, Lola me sorprendió otra vez; yo estaba de pié con la espalda contra un muro y ella me acorraló con sus dos brazos apoyados en la pared para no dejarme escapar. Acercó rápidamente sus labios a los míos y me besó sin darme tiempo a reaccionar. Aquello era como en las películas, se veían estrellitas, el calor subía por el estómago hacia la garganta, mi cara ardía. La inocencia pura y casi imposible de la infancia nos envolvió.

El juego siguió. El tiempo pasó y a Lola la llevaron a un colegio interno en la península. Lola se las traía para ser una niña en aquellos tiempos. Estuvimos unos meses carteándonos y la cosa se fue olvidando…

Dulce Decadencia. 11º CD de Babelain

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PRESENTADO POR VIKINGO
Hacer catorce temas en dos meses sin despeinarse, es como para entrar en el Libro Guinnes de los Records ¿no os parece? Y además, se lo monta todo el solito. Claro, que esto, aunque pueda parecer un inconveniente, puede resultar una ventaja. No tiene que discutir con otros músicos por diferencia de pareceres, porque lleguen tarde o falten a las sesiones de grabación, por desacuerdos con la discográfica… Por otra parte se que tiene las ideas muy claras, pues me consta que no es amigo de efectuar muchas tomas. Y eso que trabaja, cuando se jubile, tendremos un CD al mes, jeje. En fin, que siga así por mucho tiempo, gozando de esa buena salud y también de su gran generosidad.
El 11º CD, como los anteriores, sigue siendo muy variado, con temas propios cantados e instrumentales y con versiones. Como novedad, su nuevo “juguetito”, un nuevo pedal con el que ha rejuvenecido el sonido de su vieja amiga Fender. Ah! Y en esta ocasión, hasta se ha currado la parte grafica.
1.- Para abrir boca (y sobre todo oídos) abre el CD “Aperitivo 2”, un instrumental donde Babelain parecer estar probando y poniendo a punto sus instrumentos musicales, efectuando solos que crean intrigantes paisajes sonoros sobre un ritmo de suave rock.
2.- El instrumental finaliza secamente para que entre el ritmo rockero de “Vete ahora” y su punteada introducción; la rítmica tiene un efecto corrosivo y afilado que planea de fondo dándole un sonido futurista a este potente rock con simpática letra dedicada a las mujeres presumidas que solo se quieren a si mismas y a su imagen.
3.- Como delicadas gotas de lluvia son las notas del solo que introduce y la cristalina acústica que acompaña “Una vuelta por Neptuno”, con cierto ritmo “swing”, Bab canta resignado esta canción protesto-irónica sobre el alargamiento de la vida laboral en detrimento de la ansiada jubilación (“vaya por dios”) y sobre unos coros “shup shuru”.
4.- “Lluvia de estrellas” es una preciosa canción, con bellas melodías pop y una letra que parece dibujar un colorido cuadro, que te invita a mirar el mundo de forma positiva y diferente. Las guitarras suenan tremolas y la armónica embellece aun mas el tema.
5.- “El Elixir” con su ritmo a medio tempo, tiene una buena línea de bajo sobre los que se van desarrollando las guitarras, la armónica y la voz de Bab que explica “los efectos que produce el elixir obtenido al exprimir el sueño de las vírgenes” (chupate esa). Reinventa este tema en la letra sobre otro de su cosecha escrito para Los Suficientes y adereza con armónica y tremendas guitarras wah-wah.
6 y 7.- “Coro 127” y “Coro 179”, ambas letras son del escritor de la Beat Generation, Jack Kerouac. La primera es una letra nostálgica, recordando momentos y lugares de la niñez y la segunda una ensoñación psicodélica bastante narcisista. La música es de Babelain donde se puede apreciar la innovación de su nuevo pedal en la guitarra que introduce nuevos sonidos, creando alucinantes puentes y solos de acompañamiento a la voz que canta con descaro en “127” y mas bluessy en “179”, para mi una mezcla del blues arrastrado de “Honky Tonk Woman” con un aire del “Sunshine Superman” de Donovan en el tono de voz (una tontería mía). Dos genialidades.
8.- Le sigue el instrumental “Bailarinas”, llevado por esos solos de guitarra lluviosa sobre ritmos bluessys a lo “honky tonk”, panderetas “beat” y hasta cierto sabor “western”. En ocasiones hay una lucha por el protagonismo entre la guitarra y la armónica que se compaginan a la perfección. Un temazo.
9.- Y tras ese ritmo stoniano, una de los Stones, compuesta por Jagger-Richards en su época más psicodélica: “Ruby Tuesday” abre el conjunto de las versiones. Y solo puedo decir que esta tan bien interpretada por Bab, que me hace olvidar la original. Las guitarras suenan cristalinas y su voz se dobla a la perfección…
10.- “(I’m Not Your) Stepping Stone” un tema versionado por Paul Revere & The Raiders y por The Monkeys, arranca con fuerza en la versión de Babelain, con un sonido muy compacto de la sección rítmica y con gran trabajo en las sensuales voces y la armónica. Gran solo de guitarra para rematar.
11.- “If You Gotta Go, Go Now” es un tema poco conocido de Bob Dylan que versionaron los Liverpool Five. Bab hace una cañera revisión sobre esta última con unos secos acordes de la rítmica y un breve pero efectivo solo de guitarra.
12.- Y se atreve nada más y nada menos que con “The Inner Light”, uno de los temas más espirituales de George Harrison durante su época beatle. Y salva los muebles porque el resultado es sorprendente a pesar de tener que sustituir a unos cuantos músicos e instrumentos hindúes., aunque utiliza verdaderas tablas hindúes. Valiente, si señor.
13.- Concluye el apartado de versiones con “Mighty Quinn” de nuevo de Dylan. Aunque la versión de Bab es sobre la de otro famoso grupo de la época dorada: Manfred Mann. Y de nuevo lo borda, sacando a relucir esos aires sesenteros, con esas voces tan bien conseguidas. Nostalgia de singles.
14.- “Dulce decadencia” es el instrumental que da titula álbum y también lo despide. Una pieza abstracta con mucho de jazz fusión, donde Bab demuestra que maneja otros campos musicales, sacando lo mejor de su guitarra… y de todos los instrumentos a su alcance.
Gracias por tu música, MAESTRO.
REPRODUCTOR CORTESÍA DE NAPI
Dulce Decadencia-Babelain.2011


Ya me contaréis. Saludosssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Las Noticias

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Ya solo buscaba en el Periódico…


noticias de Vírgenes violadas…



o el anuncio del Fin del Mundo.

Babelain Single. Coro 179 (Kerouac-Babelain)

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Ya nadie discute que, en su papel de icono como rebelde, Kerouac encabezó la última vanguardia del siglo XX, y que su obra inició una etapa revisionista del canon literario y abrió las puertas a la obra de minorías. Los poemas deMexico City Blues, escritos entre agosto y los primeros días de septiembre de 1955, fueron compuestos bajo la influencia de la marihuana y de la morfina. (Tomado de la web de la Universidad de Valencia)

Ya antes había utilizado el poema "Coro 127" para este mismo CD y ahora le toca el turno al "Coro 179".

Cara A: Coro 179 (Letra.- Jack Kerouac. Música.- Babelain)

Otro reproductor para los que no puedan oír el goear

Como no hay Cara B podéis poner el tema: 4’33” de John Cage y os quedáis tan anchos .

Con este single atípico doy por concluido el 11º CD de Babelain. Pronto lo tendréis aquí con sus portadas y presentación incluidas.

http://www.megaupload.com/?d=23WHSARO

Gracias a todos por vuestra paciencia.

La Pareja

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LA PAREJA

Ella dice:

Mejor en silencio, ¿no?

Él:

Quizá…no sé…

Ella:

Gracias, porque me gustaría decir algo…

Él:

Los colores, ¿no es eso?

Ella:

Los colores… y los sueños…

Él:

Supongo que quieres que volemos hacia aquella cima, ¿no?

Ella:

Sí, pero hace frio allí

Él:

No te preocupes, llevo abrigo para los dos, no pienso pasar más frio… jamás

El Mirlo que se posa en una rama cercana canta:

“Ya es la hora del silencio y la oscuridad”

Ella y él observan sonrientes como la luna asciende lentamente en silencio y emprenden el vuelo…

Se Buscan

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Paco Cumpián (Mortimer) y Rafa R. Costa (Roscoe)
los últimos forajidos, segundos antes de comenzar la 1ª toma

Paco preparado para entrar en acción

Foto clandestina de Paco en la comida previa en el jardín, bajo el pino.

Jacinto Pariente, el que pone el . sobre la i

Eliezer Godoy(la que asesora e intenta iluminar todo a pesar del sombrero de Paco) pillada por sorpresa en la comida

Rafa y Eliezer en la sobremesa

Jacinto y Barbarita (la que dice "acción" -cuando le dejan- y dirige)

Babelain Single- El Elixir- The Inner Light

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Cara A.- El Elixir (Música y letra.- Babelain).

La música de este tema la utilicé para la primera canción que hicimos mi amigo Pica y yo para Los Suficientes. En esa ocasión la letra era de Pica. Ahora le he adaptado una letra y le he hecho algunos arreglillos nuevos.

Cara B.- The Inner Light (George Harrison).

Me he atrevido con esta versión (que cara tengo) sin estar muy convencido de que pudiera sacarla adelante (más que nada porque no tengo un grupo de músicos indios a mi disposición, ni soy George Harrison, ni tengo a Paul y John en los coros). Y además, me lancé cuando mi amigo Freaky (el bloguero más lanzado de la red) pidió colaboraciones para un post sobre La Paz que quería publicar en su blog y que aún está en “construcción”.

Link para bajar el single:

http://www.megaupload.com/?d=RW9GC3FR


Desde el Frenopático VII (último)

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FRENOPÁTICO VII

…aquel amanecer fue distinto a todos los que había conocido. No había una ventana frente a mí por donde entrara la luz del sol. Todo a mí alrededor era una ventana. Sentí que mis raíces penetraban lentamente en la tierra, reconociendo el subsuelo tan misterioso, tan nutriente, tan oscuro. Mis ramas se mecían con la suave brisa de la mañana. Los pájaros ya no me huían, al contrario, venían a refugiarse en mi copa, a cotillear, a amarse, planeaban futuros nidos, volaban de rama en rama. A unos cinco o seis metros se encontraba una Acacia preciosa con la que comencé una relación extraordinaria, difícil de explicar a los “humanos” y que duraría toda una vida.

Cobijándose en mi sombra, los furtivos amantes del internado se juraban amor eterno y grababan corazones con su nombre en mi tronco, cosa que me producía unas cosquillas desternillantes. Así fui enterándome de todos los romances que ocurrían en aquel lugar y nadie puede imaginar la cantidad de locos que se aman con locura. Una locura que nada tiene que ver con el mundo “exterior”. No sé si el aroma de mis flores amarillas producen relajación y bienestar pero los amantes se encontraban en la gloria junto a mí. De la poda de las ramas que crecen demasiado, los artistas utilizan la madera para crear sorprendentes esculturas…

Mi vida cambió radicalmente como podréis imaginar. Se acabaron los sueños; no eran necesarios. Al concederme el último deseo, desapareció el pasado, no tenía ya referencias reales y el futuro me importaba un pepino, no tenía ningún sentido. El tiempo casi desapareció o no lo tenía en cuenta, para qué. Ahora las sensaciones eran de otra índole. Penetrar la tierra, penetrar el aire, absorber los líquidos y nutrientes, dar cobijos a pájaros, ardillas, arañas, hormigas, orugas, líquenes…

El que no daba crédito era el jardinero, un loco reconvertido. Cuando por primera vez “descubrió” al Tilo Plateado, comentó en voz alta: “cómo es posible no haber reparado en este árbol antes”. Se rascaba la cabeza, ponía los brazos en jarra, resoplaba, me miraba de reojo con un ojo más abierto que otro, como si alguien quisiera engañarle y él no se fiaba. Yo me reía por dentro y no sé si por fuera también, pero le cogí cariño al viejo jardinero, me trataba con mucho mimo aunque nunca dejó de asombrarse de mi extraña aparición.

El amanecer, la lluvia que baña, el sol que calienta, las flores, el jardinero incrédulo, las hojas vibrando, el viento que mece, las sombras que cambian, los “locos” amantes, las raíces, los pájaros, la tarde, la acacia, las ramas, las nubes que pasan, la noche, la vida…

FIN

Desde el Frenopático VI

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FRENOPÁTICO VI

…se me apareció la cebra y me dio un vuelco el corazón. Allí estaba, mirándome con esa inocencia que desarma hasta a un loco. ¿Sabes ya tu tercer y último deseo? preguntó sin darme tiempo a reponerme. Le he dado muchas vueltas y creo que se lo que voy a pedirte, le contesté. Pues dime, hoy no tengo mucho tiempo.

Quisiera convertirme en árbol, le dije; en un joven Tilo Plateado. ¿Sería posible?

Supongo que si, pero no conozco a nadie que haya pedido ese deseo de convertirse en árbol. ¿Estás seguro? Completamente, contesté (aunque no lo tenía muy claro y por dentro temblaba como un flan chino mandarino). Bien, esta tarde, después de comer sal al jardín como todos los días. Busca un sitio que te guste donde pasar el resto de tu vida, quédate inmóvil, con los ojos cerrados y espera. No abras los ojos por nada del mundo. Dicho esto y sin darme tiempo a recapacitar, la cebra desapareció de mis sueños para siempre.

Salí a pasear por los pasillos pero por primera vez desde que estoy aquí no di ningún grito. Paseaba en silencio, meditando aunque sin concentrarme en nada concreto. Me puse las gafas y vi que los pasillos estaban repletos de paseantes como yo, con sus batas blancas y cada uno con su “desvarío” correspondiente. Por un impulso incontrolable me puse a dar abrazos a todo aquel que se cruzaba en mi camino. Algunos se sorprendían, otros me abrazaban y otros salían corriendo asustados. Me quité las gafas y me dirigí al comedor.

El menú del día era muy apetitoso, arroz con conejo de primero y luego un trozo de besugo al horno con rodajas de limón, sus patatas y tomates bien asados pero no probé bocado, no tenía hambre. Sin embargo me entró una sed terrible y acabé con todo el agua de la jarra que había en la mesa. Me sentía nervioso, como febril. Salí al jardín.

Paseé entre árboles y plantas, como si fuera un experto zahorí, pero en vez de buscar agua, buscaba un lugar apropiado para “plantarme”. No me decidía por ninguno, aquello era para “toda la vida”. Al pasar cerca de una pequeña Acacia Frisia color verde limón, sentí como un escalofrío agradable, se me puso la piel de gallina y me quedé quieto como una estatua, con los ojos cerrados.

Pasaba el tiempo, aunque el tiempo era difícil de medir en el estado que me encontraba y no ocurría nada. La luz se iba…