Fin de Semana. Willy IV (último)

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(IV)

El domingo muy temprano, Willy, después de desayunar, salió al balcón y se dispuso a destripar el libro de Philip K. Dick. Y eso hizo. Abrió el libro, se saltó el prólogo, ya tenía bastante con el vistazo que le echó ayer y empezó a leer:

“Estoy hecho de agua. Jamás se darán cuenta de ello, porque la tengo contenida. También mis amigos están hechos de agua. Todos. Para nosotros, el problema no sólo radica en que debemos andar sin ser absorbidos por la tierra, sino que debemos ganarnos la vida.

En realidad, hay un problema aún mayor. No nos sentimos cómodos en ninguna parte. ¿Por qué?”

Cerró el libro. Decidió que aquello no era para él. Salió a la calle y paseó sin rumbo fijo hasta llegar a un parque. Allí, sorprendentemente encontró a la joven dependienta de la librería paseando a su perrito. Se atrevió a abordarla con la escusa de preguntarle sobre el libro de Dick. Ella le comentó que no lo había leído, le había echado para atrás ese extraño título “Confesiones de un artista de mierda”. Precisamente lo que hizo que él se decidera por el libro de marras.

Paseando por el parque, sintieron ambos la misma agradable sensación. Algo inexplicable pero que flotaba en el ambiente. No se sabe por que extraña razón llegaron a un tema de conversación que ninguno de los dos habría previsto en ese improvisado encuentro. El tema era la muerte. Podríamos suponer que llegaron al tema comentando algún libro que los dos habrían leído; el caso es que Willy le contó el vértigo que había sentido al pensar en la muerte y que nunca antes se había preocupado por esos pensamientos, al menos tan intensamente. La joven, que se llamaba Ana, le dijo: “a mi la muerte no me interesa en absoluto, está ahí escondida en algún sitio, pero no me incumbe y espero que se quede en esa oscuridad todo el tiempo que pueda; bastante tengo con la vida”.

A Willy le hizo gracia aquel desparpajo y la invitó a tomar el aperitivo en una terraza del parque. Ella aceptó y la mañana de domingo se deslizó como un trineo por una suave pendiente en la nieve.

(Fin de este Fin de Semana de Willy. Otro día os cuento un Fin de Semana de un tal Jimmy, si os apetece)


13 comentarios:

babelain dijo...

Cuando Mavi termine las ilustraciones, os cuento del Fin de Semana de Jimmy.

Saludosssssssssssssss

Chupi dijo...

A Willy le vino Ana fenomenal, eso suele pasarnos muchas veces en la vida, una frase nos cambia el rumbo del día y nos vacía la mochila.
Un abrazo.

ned henry dijo...

me ha dejado muy buen sabor tu historia Bab, invita a pensar de forma menos oscura y transmite buenas vibras. Ideal para un domingo soleado como este.

Los dibujos geniales.

Saludossssssss

pd. y un abrazo!

babelain dijo...

Pues si Chupi, buen resumen (...y nos vacía la mochila)

Ned, no ha sido intencionado, ha salido así. La historia tira "pa donde quiere" (por cierto, viva er Betis)

Gracias a los dos y
Saludosssssssssss

Paco dijo...

Parece que la primavera también ha tenido su papel importante en el desenlace de la historia...
Yo creo que hay un momento en la vida de todos en el que pensamos en la muerte. Yo también he sentido ese vértigo...
En fin, mi enhorabuena a ambos.
Pd: Esperando qué se te habrá ocurrido hacerle al pobre de Jimmy, jeje.
Abrazos gigantes.

TSI-NA-PAH dijo...

Sabes que pienso que parte de mi freakismo es debito a la cantidad de libros de Philip K. Dick y Jack Vance que lei de adolescente!!!!Los alucinogenos tambien ayudaron!!!
Pasear por un parque o por la playa es mi deporte favorito.La muerte siempre me acompaña detras haciendome sombra!
un abrazo

TSI-NA-PAH dijo...

Perdon por las faltas de ortografia!"Debido"

Johnny dijo...

Me acabo de empapar de los fascículos atrasados de las aventuras de Willy entre libros, discos y gatos. Curiosamente ayer me enteré de alguien que había muerto con 38 años. Me gusta la respuesta de Ana.

Habrá que ver como se lo pasa Jimmy en algún fin de semana, no? A mí me está costando volver a la rutina después del último. Buffff. Abrazosssss.

babelain dijo...

Paco, ya le digo a Chupi que la historia va por donde quiere ella.
Y con lo del pobre Jimmy, soy inocente mientras no se demuestre lo contrario. Estoy esperando a la ilustradora para publicarlo.

Tsi, mi freakismo no es de leer al amigo Dick, que lo he leído poco (aunque le iba bien al relato) Lo "otro" que comentas puede que si ayudara.

Johnny, muy joven para morir (siempre se es joven para morir) A mi también me cuesta volver a la rutina, cada vez más. Cualquier día no vuelvo jejeje

Gracias a todos y
Saludosssssssssssssss

Napi dijo...

Si no hubiera visto ningún otro dibu de la autora, diría que estos cuatro son excepcionales, pero en ella lo insólito sería que no lo fueran. El de los gatos me ha encantado, me lo quedo, muchas gracias Mavi, y que no decaiga.
De los relatos, decirte que me los he leído del tirón, Bab, y viene siendo otra de tus micro-maravillas donde lo que pasa es el tiempo y mientras tanto nos pones al tanto de la deriva que los personajes van tomando. Y me resulta curiosa esa inquietud acerca de cuando la "nada" ocupe nuestro lugar, porque en el último año se me ha hecho muy evidente el vacío que dejan, con su ausencia, los compañeros de viaje. Uno de ellos decía, precisamente, que trascendería siempre que hubiera alguien que le recordara . . .
"Ella aceptó y la mañana de domingo se deslizó como un trineo por una suave pendiente en la nieve."
. . . y así vamos escribiendo el diario de nuestra singladura, con sensaciones como la de la fresca suavidad del deslizarse en la nieve, en una mañana de domingo
Sigues en forma, compai, me gusta leerte, sigo haciéndolo como parte de mis rutinas diarias.
Un Abrazote.

P.D. - ¡Ah! Otra cosa. Menos mal que no es a mí a quien se le aparece la china ¡por que me la hubiera fumado a la voz de "ya"!

babelain dijo...

El "desaparecido" Napi. Por fin. Y vuelve con fuerza, parece ser. Si nadie nos recuerda, no somos nadie, es cierto lo que decía tu amigo.
¿Pero no decías que habías dejado el "vicio"?Me alegro de leerte, Napi. No te pierdas mucho.
Saludossssssssssssssss

Ficus dijo...

Vaya, me voy unos días al pueblo y cuando vuelvo están completas las cuatro entregas del Willy's weekend. Lo bueno es que así he podido leer la historia del tirón.

Al final tuvo que ser la chica de la librería la que pusiese un punto de cordura en la aprensiva cabeza de willy, y con una frase mas que expeditiva "bastante tengo con la vida".
Pues totalmente de acuerdo, como se dice en estos casos "que venga lo que tenga que venir ( eso si, mejor cuanto mas tarde ) y que salga el sol por Antequera".

Por cierto, a mi si que me interesa lo del Jimmy's weekend.

Un abrazote.

babelain dijo...

Pues si, Ficus, bastante tenemos con la vida. Ya mismo publico lo de Johnny, Mavi está ya terminando las cuatro ilustraciones y le están saliendo fantásticas, como siempre (como tiro para casa, eh? jejeje)

Saludosssssssssss

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