Fin de Semana. Willy I (Relato por entregas)

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(I) (De IV)

El sábado por la mañana, Willy salió a buscar un cajero automático (por un asunto escabroso que no viene a cuento ahora) se puso su sombrero y caminó por la parte de la acera que empezaba a bañar el sol. Aún era temprano y hacía fresco.

Sin saber cómo se encontró ¡pensando en la muerte! Él que nunca se paraba a pensar en esas cosas tan abstractas. En realidad no pensaba directamente en la muerte, si no en el vacío que ocupaba ese pensamiento en su mente.

Le entró vértigo. Más que vértigo, no encontraba suelo que pisar, había desaparecido. Un sudor frío en la frente le hizo quitarse el sombrero y abanicarse con él. Se sentó en un banco de hierro. El banco estaba helado pero el frío lo serenó por un momento.

Una joven china con una gorrita de beisbol, vaqueros ajustados y una libreta en la mano, lo miró a los ojos fijamente mientras pasaba delante de él. Se asustó. Pensó “las chinas no miran a los ojos y menos las chinas jóvenes y guapas a hombres anodinos como yo”. Automáticamente asoció a la china con la muerte. La china lo había elegido a él. La muerte lo había elegido a él. Aunque bien pensado, sería más lógico asociarla con la mafia china, se dijo para intentar desviar el miedo a la muerte. La china continuó su camino sin volver la vista atrás...(Continuará)

11 comentarios:

babelain dijo...

La ilustración es de Mavi (como casi siempre)
Primero viene el Fin de semana de Willy en cuatro pequeñas entregas. Luego el Fin de Semana de Jimmy en otras cuatro. Espero que os entretengáis un ratillo.
Saludossssssssss

Johnny dijo...

Pues iremos viendo siguientes entregas, y si la china estaba tan asociada con la muerte como aquí parece. Saludosssss.

Paco dijo...

Oye, Bab, no metas el miedo en mi asustadizo cuerpo. Vivo todeado de chinos y chinas, claro. Para colmo, enfrente de mi casa, han abierto un Wok. Lo dicho, chinos y chinas, chinitos y chinitas, ningún anciano ni anciana...
Y es verdad, las mujeres no suelen mirar a los ojos de los hombres. Sin embargo, el otro día me llevé una sorpresa...
Comentario I de IV.
Abrazos gigantes.
Tengo que decirlo otra vez: preciosa la ilustración de Mavi... que parece haber conocido a una de las chinas que viven por mi puerta trasera...

Paco dijo...

Jaja, he puesto todeado, jaja.

babelain dijo...

Johnny, iré publicando el resto cuando Mavi haga las ilustraciones. Acabamos de venir de un viaje corto, ya pasaré a visitar tu blog, que hay novedades.

Paco, no se dice "todeado" se dice "lodeado". Asi que te llevaste una sorpresa el otro día...¿te tocó la china?

Gracias a los dos y Saludossssssssssssssssssss

Freaky Boy Hood dijo...

Lo que me deja alucinado de tus cuentos son cosas como esa de ...por un asunto que no viene a cuento ahora... jajja Me parece buenísimo, eres un crack del metadiscurso cuentil...

Un abrazo.

TSI-NA-PAH dijo...

Primero cmentar sobre el post anterior que no llegue a tiempo!Portada mas que buena, portadon! Y como no un disco superior a lo que nos dan como rock o cantante en este pais.Y por supuesto que es mejor que Sr Chinaro y otros!
El texto de pensando en la muerte , mejor lo leo mas tarde , ya que estoy pensando en ello demasiadas veces!
un abrazo

babelain dijo...

Tsi, me sube la moral tu comentario. Ya lo comenté antes, el último de Chinarro me gusta bastante, así que es un alago para mi. Y la portada es un cuadro del pintor Max Radler, de 1933.

Yo pienso poco en la muerte, lo dejo para los relatos.

Saludossssssssssss

babelain dijo...

Perdón, quise decir "halago"

Ficus dijo...

Veremos como va evolucionando el relato. De momento deja con ganas de continuación, lo cual es prometedor.

Es cierto que las chinas no miran a los ojos, pero sonríen mucho.
De hecho, al lado de mi caso hay un típico chino de barrio que también trae productos frescos para los de su comunidad ( aunque no están a la vista, los saca de el almacén si se los pides ). Y tuve que dejar de comprar ahí porque la china me sonreía mucho ( supongo que extrañada de que yo usase productos típicos de su tierra ) y su marido acudía como un bulldog y con rostro de desconfianza cada vez que yo aparecía.

Un abrazote.

babelain dijo...

Ficus, todo el mundo sabe que "la cosa" no es cómo empieza, si no cómo termina (y lo que pasa entre el principio y el final, claro) . ¡Cuidado con el marido de la china!
Saludosssssssssssss

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