(Ilustración.- Mavi)
No se parecía en nada a una flor
ni al otoño
Por no
parecerse
no se parecía
en absoluto
a una
bailarina en el bosque
que bebe
rocío en su copa
mientras los
faunos suplican sus besos
Por supuesto,
tampoco se parecía
a un
torbellino sonámbulo
que acaricia
a su amante de noche
y arde luego
sobre la cama
olvidándolo
todo al instante
Ni, claro
está, a una diosa celosa
que castiga a
Eco, la ninfa
robándole la
voz
Por parecerse
a algo
puede que se
pareciera
a ese astro
que silba a escondidas
inéditas
melodías celestes
en la ribera
del río
y que nadie
ha visto
Es posible
que tuviera cierta semejanza
con un ave
inocente
eclipsada por
su propia melancolía
O con un
sueño donde la luz
se funde con
el silencio
y ya nada es
lo que parecía ser













