El Doble

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El Doble

       Me lo había dicho ya tanta gente que no tuve más remedio que ir a comprobarlo yo mismo.

     En una ciudad del norte había un tipo que era absolutamente clavadito a mí. Todos coincidían en la descripción: tímido, prudente, atractivo, misterioso, escurridizo, amigo de la soledad, imprevisible, ni alto ni bajo, abstemio, poco hablador, relativamente culto, un muermo para algunos, encantador para otros…

    Me habían dado tanto la lata que decidí presentarme en esa ciudad y demostrarle a todo el mundo que como yo no hay otro, faltaría más. Cogí el AVE y en unas horas me planté en B. Me habían informado en donde vivía, donde trabajaba y que garitos frecuentaba (eso ya me sonó raro, yo no suelo frecuentar garitos a estas alturas de la película).

     Como llegué al mediodía, decidí esperarlo a la salida del trabajo, oculto tras unos arbustos de un jardín cercano. A eso de las dos de la tarde empezó a salir gente de la empresa donde trabajaba “mi doble” (¿o era yo “su doble”?). Me quedé estupefacto cuando lo vi. Era mi vivo retrato (o yo el suyo). Además se montó en una Vespa igualita que la mía y se incorporó con prudencia al intenso tráfico que reinaba en la calle en esa hora punta.

    Busqué un restaurante para comer. Era uno de los que me habían dicho que a veces iba mi doble. No hubo suerte pero comí de maravilla (ni mucho ni poco, un menú equilibrado, dentro de lo equilibrado que se puede comer en un restaurante normal).

  Por la tarde, sin dormir la siesta (y esto es algo que no suelo perdonar) fui a tomar una copa (muy rara vez voy a los bares a tomar una copa) a otro de los sitios que supuestamente frecuenta nuestro “amigo”. Ya iba por la tercera copa (y eso que soy abstemio) cuando mi doble se presenta en el bar con gabardina y sombrero (de esa guisa vestía yo también ese día, en plan Philip Marlowe). Se escurre hacia un lateral y ocupa una mesa medio oculta detrás de una columna, no muy lejos de donde me encuentro parapetado estratégicamente también tras otra columna. Lee un periódico que el bar facilita a sus clientes.

   El bar es silencioso y puedo oír que mi doble pide con voz queda un té con canela, añadiendo un “por favor” al final. El camarero le pregunta si quiere algo de comer, pero mi doble, a esa hora no suele comer nada (como yo, por cierto)

   En una especie de arrebato y después de pensármelo varias veces, me atrevo a levantarme, acercarme a su mesa y sentarme frente a él, copa en mano, sin pedir permiso.

  Mi doble me mira disimulando su asombro (lo se porque yo disimulo muy bien también en este tipo de situaciones). Nos miramos a los ojos, sin avasallar, durante un tiempo que no sabría concretar y de pronto, sincronizadamente, alzamos nuestros vasos y los entrechocamos en un brindis silencioso. No tenemos nada que decirnos, lo sabemos todo el uno del otro con solo mirarnos, así que dejo mi copa en la mesa, intentamos ambos una leve mueca de simpatía mutua, me levanto y salgo del bar sin que nadie note mi ausencia, excepto mi doble, al que no parece importarle mucho (o al menos, lo disimula muy bien)


14 comentarios:

jose kortozirkuito dijo...

Hola Babelian:
Esta vez se lo he leido (yo solo) a Sebi, quer está limpiando lentejas. Lo de los dobles, es algo común, en la descripción me he sentido identificado, menos mal que el AVE no llega a mi casa, lo cual me alivia, yo tambien soy un "muermo" ni fumo, ni bebo, ni me drogo, excepto algun partido de la Champions.
Tenemos tantos dobles que es dificil distinguirlos, casi mejor que sea así, pues lo mas seguro es que nos aburririamos con ellos.
Un saludo
Jose

Forrest Gump dijo...

Felicidades por tu anniversario aunque en retraso...pero nnca es tarde!
Ando liado , y a duras penas publico algo en el blog...yo compruebo que sigas siendo fiel a ti mismo...Me alegro por ti..o por tu doble!
A+
Tsi/Forrest

Rick dijo...

Te ha quedado un cuento muy en plan realismo mágico, muy de Cortázar cuando se ponía. Y es un género que a mí me encanta, se me quedó clavado de joven y sigue fascinándome.

Podría resultar que el viaje en el AVE, a esa velocidad, lo ha trasladado a un mundo paralelo, donde siempre hay otro yo que hace cosas parecidas... aunque lo del té con canela queda muy exquisito.

Venga, queremos más.

babelain dijo...

Hola Jose, gracias por el "esfuerzo" jejeje. Tampoco llega el AVE a mi casa, pero la imaginación no necesita trenes para viajar.
¿Salieron buenas las lentejas?
Recuerdos a Sebi.

Tir Na Nog (qué buenos)

Saludosssssssssssss

babelain dijo...

Tsi/Forrest (vaya cambio de nombre) Gracias por la felicitación.
Ya veo que no publicas mucho, deslíate un poco y pasaré por tu blog.

Saludosssssssssssss

babelain dijo...

Rick, Cortazar es mucho Cortazar. También yo lo leí mucho en mi juventud y de vez en cuando releo algo de él y nunca me defrauda.
Gracias por el comentario.

Saludosssssssssss

antonilópez dijo...

A mi ciudad si que llega el Ave desde hace poco, además la estación queda muy cerca de casa y veo a diario pasar a los viajeros que recién apeados conservan todavía el rostro feliz de la alta velocidad. Cualquier día yo también voy a encontrar a mi doble sin necesidad de desplazarme, tranquilamente sentado en la terraza del bar de abajo, tomando una Mahou, y al igual que tu, no sabré que decirle.
Un relato precioso, babelain, me ha dejado pensativo, por un momento creí que se trataba de una historia real.

Un. saludote

Milena dijo...

Me encanta tu relato Bab, sugiere tantas cosas...

Hace entrar en lo onírico... en el mundo irracional de lo mental... pero con cuerpo -ay qué mal me explico¡ ...También me recuerda a tus historias con los espejos... es como si dijeses 'sólo sé que no sé nada' mientras uno se mueve y existe o no... -otra vez, qué mal me explico!... Ese enfrentamiento al uno mismo, a su imagen corporal, a su auténtica identidad...
Es genial como lo expresas, tu capacidad para fabricar estos relatos.

Y el dibujo de Mavi, una pasada.

Gracias a los dos, un abrazo

Johnny dijo...

Se podría decir que con la tercera copa aparecen dobles en algunas ocasiones. Esta narración tiene un poso de autenticidad muy tuyo, amigo Bab. Me alegra tantísimo que no decaiga tu inspiración y tu imaginación. Abrazossssss.

babelain dijo...

Antoni, cualquiera sabe cual es la realidad de la historias ("...creí que se trataba de una historia real"). Pero no te fíes, no todo el mundo puede ser tu doble, tiene que tener una cierta "enjundia" y seguro que no tiene un blog como el tuyo.
Cuando bebía cerveza, también me gustaba la Mahou.

Saludossssssssssssss

babelain dijo...

Milena, pues a mi me gusta que te sugiera tantas cosas, quizá más de las que yo intentaba sugerir jejeje.

Y te explicas perfectamente. Gracias de parte de los dos.

Saludosssssssssss

babelain dijo...

Johnny, espero que no decaiga la imaginación, sería muy aburrido todo. El "poso" puede ser auténtico, lo demás...quien sabe.

Saludosssssssssssss

fito dijo...

Sabes una cosa Bab, desde que la privera vez que me dijeron que habian visto mi doble (tenia 18 años) hasta hoy (cinco vesces ya), yo tambien lo busco o mejor dicho lo deje de buscar hace tiempo, no me interesa verme ya tan mayor..jajaja.

babelain dijo...

Fito, haces bien, que se apañen los dobles como puedan. Ya tenemos bastante con nosotros mismos.

Saludosssssssssssssssss

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