La Misión

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La Misión

Nuestra misión consistía en ir por los bosques desde por la mañana bien tempranito, con una especie de “soplador-aspirador” para intentar recoger voces, suspiros, estornudos, quejidos, gritos etc. de almas en pena, brujas, duendes, fantasmas y espíritus varios, incluidos los posibles extraterrestres.
            Pero lo mas raro del asunto era que me habían asignado una compañera muy peculiar, solo tenía un par de añitos y no levantaba mas de tres palmos del suelo. Hablaba una lengua muy curiosa que apenas se entendía y cada dos por tres me preguntaba señalando al “soplador-aspirador”: -¿eto e mío?- Y yo siempre le contestaba: -naturalmente-
            El soplador consistía en una especie de boquilla metálica parecida a la embocadura de un clarinete, pero que hubiera sido aplastada por un tren y había quedado casi plana. Esa embocadura iba unida a un tubo similar a los de desagüe de una lavadora, aunque más sofisticado y terminaba en una especie de colador plateado invertido.
            Había que soplar por la embocadura, que producía un sonido difícil de clasificar; cuando soplaba mi “compañera”,  parecía sumamente armonioso y capaz de engatusar a cualquier criatura viva, muerta o una cosa intermedia. Pero cuando soplaba yo, aquello sonaba a música ambiental para un solar de desguace de coches viejos o de mataderos medievales; no sabría en cual de los dos entornos encajaría mejor. Creo que el truco estaba en la potencia del soplido. Yo creía que hacía falta más fuerza de la necesaria, pero la niña había encontrado el punto justo. De todas formas, ambos sonidos hacían su efecto y el indicador de nivel de recogida de pruebas se movía con los dos.
            Primero soplabas un rato, señalando al suelo, al cielo, a los árboles, a todos lados, como si estuvieras tocando un inspiradísimo solo de clarinete. Luego le dabas al botón de “recogida” y hacías un rastreo por la zona. Aquello funcionaba, aunque no os lo creáis. El aparato tenía incorporado una bolsa de color purpurina donde iban a parar todas las pruebas que recogíamos por doquier y al final del día, la bolsa estaba repleta.
            Al terminar la jornada, sobre el mediodía, llevábamos el aparato a la “Central”. Y así día tras día hasta que nuestra misión terminó. No me han dicho nada sobre los resultados de nuestro trabajo, aunque luego me enteré de que solo en nuestro país, había  unas cinco mil parejas dedicadas a esos menesteres.
            Estoy a la espera de que me encarguen una nueva misión. En la “Central” ya saben que soy de fiar y que llevaré a cabo con precisión y profesionalidad, cualquier encargo que me adjudiquen, por muy complicado e inverosímil que parezca.


6 comentarios:

babelain dijo...

La ilustración la ha hecho Mavi en una pizarra "mágica" comprada de segunda mano en el mercadillo del domingo.

Saludosssssssssssssssssssss

Johnny dijo...

Genial!!! Las niñas de dos años se manejan y no dejan de sorprender, hace un momento me lo acaba de hacer una antes de acostarla. Abrazossssss.

Ficus dijo...

Conociéndote bab, no descarto escuchar este soplador en próximas grabaciones babelianas ( siempre y cuando la central te lo permita claro ).

Tampoco descarto, dada la constancia que te caracteriza y la profesionalidad de esa pequeña compañera de trabajo, que por fin recojamos un documento sonoro de la santa compaña jejeje...

Mavi, espectacular como siempre ( y esta vez en pizarra ).

Un abrazote.

Freaky Boy Hood dijo...

Delirio pequeñito y soplador... Me encanta. Y por el bosque.

Un abrazo.

babelain dijo...

Johnny, los niños a esa edad, aún podemos entenderlos y tratarlos, luego ya hay que estudiar chino por lo menos, porque saben más que nosotros y cualquiera les entiende jejeje Un beso a tu niña.

Ficus, la central se ha quedado con el soplador, que si no...
Pues no hemos estado por Galicia, Asturias y por esa zona...todavía; todo se andará.
Gracias.

Freaky, sin un poco de delirio, ¿donde vamos? que decía Celine
Gracias.

Saludosssssssssssssssssssssssssssss

Napi dijo...

¡Qué bueno! Una auténtica unidad de cazafantasmas (entre otras hierbas). Lo de la compañera es genial, sin esa espontaneidad desinhibida tan propia de los pequñines, estoy seguro de que resultaría imposible dar un solo paso . . . hacia ninguna parte.
Y el dibujo de Mavi es otra maravilla, y en esta ocasión ¡¡¡¡¡el soporte es tan original!!!!!
Gracias a ambos, un abrazote.

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