El Águila

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EL AGUILA

Me desperté en medio de la noche. Los ojos como platos. Oía el silencio. La banda sonora del silencio es muy extraña; es como un canto de sirena invertido. Desde el jardín comenzó el ulular insistente de una lechuza que me transportó al sueño de nuevo. Y soñé con una visión: En una sala austera de un gran caserón, un matrimonio y sus cuatro hijos estaban cenando en una mesa de madera. Todos vestidos de negro riguroso. No hablaban, solo se oía el ruido de los cubiertos y el vino tinto que servían en los vasos ritualmente. Por un gran balcón que estaba abierto de par en par entró un águila que se posó encima de la mesa armando un gran revuelo. Una vez pasado el susto inicial, el águila comenzó a agitar sus alas con un ritmo suave. Progresivamente, los cuerpos de los comensales iban perdiendo la piel, la carne, el cabello y quedaban solo los esqueletos. Unos esqueletos completamente negros, sentados a la mesa con los cubiertos en la mano, mirando al águila.

El canto pesado y monótono de una tórtola en el olivo del jardín me trajo a la realidad. ¿Qué realidad? me preguntaba aún medio dormido. Intenté centrarme en el día: miércoles 28; el mes: diciembre; el año: 2011. El silencio había desaparecido y una amalgama de sonidos lejanos inundaba el amanecer como fideos flotando en una sopa espesa y blanca. Sin motivo aparente pensé que en aquel mismo momento alguien sediento encontraba un manantial purísimo, y simultáneamente, un viejo solitario recibía en un parque la sonrisa inocente de un niño que calmó por un rato su soledad. Salí al jardín, hacía un día soleado y frío, magnífico para ir al pueblo paseando por la playa y volver por el camino del campo.

9 comentarios:

babelain dijo...

El primer día del año, primer post. Un relato de hace un par de días, con una ilustración de Mavi (me encanta).
Feliz año a todo el mundo. Por pedir, que no quede.
Saludossssssssssssss

Paco dijo...

Desde luego hay sueños cuya interpretación queda al libre albedrío... y, a veces, relacionarlos con nuestra vida diaria es una suerte de asociación onírica.
Tal vez el aleteo del águila sirvió para agitar sus conciencias hasta desnudarlos y dejarlos en su más profundo interior. Y pensaste en gente necesitada.
La ilustración de Mavi ayuda a meterse de lleno... Siempre genial.
Abrazos gigantes para ti, Mavi, y los "nenes".
¡Feliz año!

Ficus dijo...

Escalofriante relato bab. Menos mal que habiendo sucedido el 28 de Diciembre podría interpretarse como una macabra inocentada aguileña jejeje...
Por suerte la historia acaba con la sonrisa de un niño y un paseo por la playa.

Un abrazote.

babelain dijo...

Paco, a veces los sueños los transformo en relatos y otras veces, los relatos los transformo en sueños jejeje. Este tiene de todo un poco.
La novela me interesa, la buscaré y te comentaré.
Saludossssssssss

babelain dijo...

Ficus, la inocentada ya nos la dieron y nos la darán los políticos a lo largo de este año.
Saludossssssssss

Napi dijo...

Pues parece que ese sí que era el "don del águila", el de despojar del disfraz a los esqueletos vivientes, me refiero. Genial imaginación ,Bab, gracias de nuevo por el ratito que he pasado.
¡Ah! Y la ilustración ¡de categoría, para no variar! Gracias Mavi

babelain dijo...

Gracias Napi, hacen falta unas cuantas águilas para despojar del disfraz a tanto politicucho que anda suelto por ahí.
Saludossssssssssssss

Anónimo dijo...

me encanta Mientras lo leia oia el ruido de los cubiertos. Y la escena de esqueletos negros me gusta mucho

babelain dijo...

Gracias, anónimo (¿se puede saber quien eres, o no?)
Saludossssssssssssss

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