La Catástrofe

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LA CATÁSTROFE

Podría decirse que el crucero transcurría con normalidad, sin ningún sobresalto. La luna llena era la reina de una noche deslumbrante y desde cubierta se podían ver las islas griegas: Mykonos, Tinos, Andros…

El mar estaba en calma y se agradecía una suave brisa que refrescaba un poco el ambiente. La gente que se encontraba en cubierta, bebía sus copas, charlaba en voz baja y observaba el paisaje como queriendo retener aquella mágica visión que tenía ante sus ojos. De pronto se oyó una terrible explosión que parecía venir de muy lejos. Todos miraron al cielo, ¡LA LUNA HABÍA ESTALLADO!, una gran humareda blanca cubría el lugar donde se encontraba hacía unos momentos. Millones de pequeños trozos de luna viajaban por el espacio a velocidades increíbles. Nadie se atrevía a hablar. Pasó un tiempo que no sabría concretar y la humareda dejó paso a una visión extraordinaria: por el hueco que había dejado la Luna al estallar, como si fuera una inmensa ventana redonda, ahora se vislumbraba un mundo nunca imaginado, con una luz incomparable y con astros y estrellas nunca vistos por ojos humanos.

Poco a poco empezaron a oírse comentarios de todo tipo, científicos, religiosos, poéticos, premonitorios, incluso humorísticos (estos últimos eran obra de los que habían empinado el codo más de la cuenta). Pero los más curiosos y estrambóticos fueron los comentarios de los niños, que inventaron nuevos juegos y hacían preguntas imposibles de responder.

Se oían frases y palabras como: las mareas…la gravedad…el eje de la tierra…el fin del mundo…pásame la botella de ron…¿tenéis cobertura?...¿ahora quien será la musa de la noche?...

Unos niños, con su cruda inocencia, cantaban una canción recién inventada por ellos:

Si en una noche negra

Nuestra Luna explota

No te pongas triste

Y juega a la pelota

Y si el Sol la llora

Porque la quería

Que se busque otra

Vaya tontería

El Capitán del barco reunió a la tripulación y a los pasajeros en la cubierta y les dijo que era una situación de emergencia que no estaba prevista en ningún manual, así que les dio carta libre para hacer lo que quisieran. Si ese era el último día de nuestras vidas, lo mejor sería no prohibir nada y dejar que todo fluyera con absoluta libertad; confiaba en que todos encontrarían la forma más adecuada para pasar estos últimos y extraordinarios momentos. Todos se pusieron manos a la obra con absoluta determinación. En ese instante de silencio, solo se oyeron los extraños graznido de unas gaviotas que sobrevolaban el barco y que a algunos le sonaron como las trompetas del Apocalipsis.

10 comentarios:

babelain dijo...

Un crucero con "efectos especiales" que no estaban en el guión.
Pásame la botella de ron.
Saludossssssssssssssssss

4 strongs winds and 7 seas dijo...

Unamezcla de piratas del caribe, Titanic, y El secreto del Unicornio!!!
un abrazo

babelain dijo...

Si tú lo dices, Jesse jejeje. Prefiero el de Tintín.
Saludosssssssssssss

Napi dijo...

Dicen que la luna, astro de las noches, evoca metafóricamente la belleza y también la luz en la inmensidad tenebrosa: esperanza de un nuevo renacer. Según en qué culturas, es a la vez puerta del cielo y del infierno; símbolo de conocimiento indirecto, discursivo, progresivo, frío; en astrología, reprsenta a los vecinos y sucesos cotidianos; la muerte lorquiana se vestía de luna llena y en noches de luna llena devienen akelarres . . . . . . ¡y todo ello se fue al carajo en la noche del crucero de Bab!
Gracias pareja, otro momento inolvidable el que he pasado en vuestra compañía.

Ficus dijo...

Como le dijiste a janu sobre el fin del mundo, “algún día tiene que ser”
Me ha recordado(alguno de los veteranos también se acordaran) a una serie de televisión que emitían cuando yo era pequeño (tu ya serías mozalbete) que se llamaba espacio 1999, en la que debido a una explosión nuclear ocurrida en la luna, esta se salía de órbita y los que allí estaban comenzaban a vagar por el espacio a bordo del satelite.
Recuerdo hasta el comienzo, con ese acento chicano “Cosmos milnovesientos noventaynueveeee, con Martin Landóóó…” Aunque aquí en España deciamos Martin Landau tal como se escribe. Al igual que deciamos close up y no clous ap, o firestone y no faireston.
Bonitos recuerdos de la niñez.
Mira tanto hablar de niños en el relato y a mi me ha transportado a la infancia. ¿Coincidencia? No lo sé, pero yo no creo en las casualidades…

Saludooooossss.

babelain dijo...

Martin Landóóó, que tiempos aquellos los de las series de T.V. También recuerdo La Fuga de Logan con Los Gobernantes de la Ciudad de las Cúpulas allá por los ochenta y tantos.
Así que no crees en las casualidades; pues yo tampoco jejeje.
Gracias, Ficus por la visita.
Saludosssssssssssssssssssssss

babelain dijo...

Napi, menuda información enciclopédica das sobre la luna.
Todo se puede ir al carajo en un segundo y nosotros aquí con "chuminás campestres". En fín, que habrá que disfrutar mientras se pueda, no?.
Saludosssssssssssssss

Freaky Boy Hood dijo...

Lo primero, decir que aunque no pase mucho, te leo, compañero. Y ostia... Que tristeza me ha entrado con este cuento. Si la luna estalla nos morimos...

Encarna Gómez dijo...

Es increible la imaginación que tenéis. Leer tus escritos y ver la profundidad de los dibujos, es siempre un placer. No me imagino un mundo sin Luna. Como bien dices, las mareas, las fuerzas gravitatorias,... pero por qué tendría que ser un fin del mundo? Tal como planteas la visión de esa ventana, y esos niños cantando alegremente, lo veo más como un nuevo amanecer, y, tal vez, soñando un poco más,un nuevo amanecer a un mundo más sano, donde la nueva luz de esas estrellas hace que todos hagamos las cosas con más claridad y menos engaños.

babelain dijo...

Freaky, los niños no estaban tristes; ellos iban a su bola.
Saludossssssssss

Hola Encarna, ojalá pudiera ser como tú dices; quien sabe, no?
Gracias por la visita.
Saludossssssssssssss

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