La Trampa (IV y último)

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(IV)

LA TRAMPA

Si, aquel verano pasó y nuestra vida cambió por completo. Nos trasladamos a vivir a Madrid toda la familia. Fue un cambio radical, traumático al principio. Decepcionado por aquel ambiente que no era el que yo esperaba en una gran “capital”, empecé a escribir poemas extraños en libretas por los bares. Bebía tinto barato con patatas bravas.

Con mi amigo Ernesto, que también se había trasladado a Madrid un año antes, empezamos a tocar la guitarra por las calles; nos reuníamos por las tardes y siempre se unían a nosotros otros músicos. Una tarde, faltaban unos días para la navidad, recibí una carta de una amiga con la que había tenido una corta relación sin más importancia. En la carta, que era bastante enigmática, me decía que teníamos que vernos lo más pronto posible, que era cuestión de vida o muerte. Me decía que ahora estaba pasando unos días en Málaga en casa de unos tíos; podíamos vernos allí, ella me buscaría una pensión. Me asustó un poco eso de “cuestión de vida o muerte”, pensé que quería suicidarse o algo por el estilo (no sé que hay por el estilo a suicidarse, pero…)

Compré un billete de tren para la ida y uno de avión para la vuelta, supongo que sería por motivos de fechas. Al llegar el tren a la estación, allí estaba ella, esperándome. Noté que se había maquillado ligeramente y que se había vestido especialmente para la ocasión. Nos dimos un beso y nos dirigimos a la pensión. En aquellos tiempos, las parejas tenían que estar casadas para poder entrar en una habitación de una pensión. No me dijo nada de las razones por las que me había citado. Solo que vendría a recogerme a la mañana siguiente, ella dormiría en casa de sus tíos. Yo estaba nervioso y cansado, sin saber que pintaba allí. No tenía cuartillas, me metí en la cama y empecé a escribir poemas en el rollo de papel higiénico.

A la mañana siguiente, muy temprano, llaman a la puerta. Yo aún no me había levantado. Abrí y allí estaba Marina, muy nerviosa. Me dijo que conocía al dueño de la pensión y la había dejado subir. Sin decir palabra se quitó la blusa y la falda y se metió en la cama. Me pilló de sorpresa. Empezó a abrazarme con bastante torpeza, con movimientos bruscos, como mal estudiados en algún manual de amantes ineptos. Cuando empezamos a entrar en calor y vi que ella empezaba a desnudarse del todo me di cuenta de la “trampa”. En los pueblos, antiguamente, era práctica común que las mujeres engatusaran a los hombres y se quedaran embarazadas para que el padre de la joven, con el pretexto del honor, obligara al joven imberbe a casarse con su hija. ¡Este era el caso! Me puse hecho una fiera. Me sentí engañado como un imbécil. Ella me reconoció que era la única forma que tenía de “conseguirme”, que me quería y que mi marcha a Madrid la había dejado sin ganas de vivir, por eso intentó esta estratagema.

Nos vestimos y salimos a la calle. Yo seguía sintiéndome horrorosamente mal y quería demostrárselo a cada momento. Poco a poco fui aplacándome y comprendí lo mal que estaba pasándolo ella también después de aquella escena de película cutre española de los 60. Fuimos a Torremolinos, le compré unas botas altas como despedida “final”, luego nos despedimos. Recogí mis cosas en la pensión, me fui al aeropuerto y aquel incidente traté de olvidarlo en vano durante mucho tiempo.

Un año después de mi llegada a Madrid, aprobé un examen para entrar en una gran empresa y pude alquilar una buhardilla. Eso fue un acontecimiento, en mi familia nadie se había ido de casa sin haberse casado, pero esta ya es otra historia.

14 comentarios:

babelain dijo...

Aquí acaba la serie. Veremos que sigue ahora. No lo se ni yo.
Saludossssssssssssss

TSI-NA-PAH dijo...

Si cambias Madrid por Barcelona y algun que otro detalle, me recuerda mucho otra historia personal!!!!
Un abrazo
Tsi/Jesse

babelain dijo...

En todas partes cuecen habas eh, Tsi/Jesse jejeje. Saludosssssssss

Paco dijo...

Desde luego, eras un buen elemento... Lola, Mónica, Marina,... ¿Un Don Juan? Es verdad que en aquella época las cosas eran muy distintas y eso de engatusar me suena, era típico, sobre todo en los pueblos. Nos lo advertían continuamente en casa. Pero estuviste acertado, otro cualquiera habría salido medio casado de esa pensión. Bonitos recuerdos para compartir. Un abrazo, Romeo.

Napi dijo...

Qué bonito, qué sencillo que lo cuentas, Bab.
Jajaja, ¡apuesto a que Marina era peliroja!
¡¡¡Si es que tienen un peligro estas pelo-panocha!!!
Mavi, excelente dibujo, como acostumbras a ofrecernos, pero . . . pareces tener un especial cuidado en que Marina no muestre el rostro jeje ¿la estás condenando al olvido?
Gracias, pareja de artistas, muy lindo el repaso a los recuerdos

babelain dijo...

Paco, de Romeo, nada, en todo caso "Romeo Jack", el de Magna Carta jejeje. Es verdad que nos advertían de los peligros, pero muchos cayeron en la trampa a pesar de las advertencias.
Saludossssssssss

Napi, Mavi me dice que tienes que ser muy celoso, por lo del comentario ese de no mostrar el rostro de Marina jejeje. "Marina" era morena, muuuuuy morena.
Gracias de parte de los dos.
Saludossssssssssssssssssssssssss

Napi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Johnny Dibud dijo...

Joer, me gusta esa sencillez con la que cuentas estas historias, en las que algunos detalles son fáciles que el lector los asocie con experiencias propias. Saludos.

babelain dijo...

Exactamente es eso lo que se pretende con estos relatos, lo has explicado a la perfección, Jhonny.
Saludossss

Napi, ¿porqué borraste el comentario?, no había nada raro, no te censures jejeje.

vikingo dijo...

¿Como se borra un comentario?

Pues asi es Bab, es que lo cuentas todo de una manera muy sencilla a la vez que amena. Y lo que cuentas es muy interesante. Yo no he vivido una experiencia como esa, y creo que... tal vez hubiera caido. Lo que me sorprende (o no) es esa generosidad tuya, despues de sentirte engañado, vas y, le compras unas botas, jeje.

Magnifica ilustracion de Mavi, me encanta esa textura del dibujo, y como siempre acertanto en el momento mas "in" del texto.

Saludos artistasssssss.

babelain dijo...

Viking, el comentario que borró Napi, es el suyo; pregúntale a él como lo hizo. Me alegro de que no hayas vivido esa experiencia, no es nada agradable; te sientes engañado. Por suerte espabilé en el momento justo. Lo de hacerle un regalo es porque ella lo pasó peor que yo al fin y al cabo., ¿no?.
Gracias de parte de los dos.

Saludossssssssssss

Freaky Boy Hood dijo...

Me acabo deller los cuatro del tiron que llevaba dias sin pasar y menos mal que puedo confiar en el menu favoritos del reader...

Me gusta esa sencillita, como si nada pasase, forma tuya de contar estas historias. Me encantó la primera. Ese beso robado de Lola...

Un abrazo amigo.

babelain dijo...

Gracias, Freaky, es verdad, apenas pasa nada...pero pasa jejeje. Ya te comenté que la hora H para mi será por la tarde (si puedo, tengo que ir a Málaga a un recital), si no, el sábado por la mañana lo pongo todo O.K.?
Saludossssssssssssssssssssssssssss

Freaky Boy Hood dijo...

Perfecto amigo, no te preocupes.

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