Desde el Frenopático III

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FRENOPÁTICO III

…cuando llegó a mi altura me preguntó, entre jadeos, si había visto pasar a alguien corriendo por allí. Le dije que no había visto a nadie (él no sabía nada de mis gafas de “ver personas”, ni se lo dije, no fuera a tomarme por un loco de atar). Siguió su camino me quité las gafas y me entraron unas ganas terribles de ponerme a gritar, pero no era el momento ni el lugar así que me fui a mi habitación a toda hostia. Abrí la ventana, bebí el vaso de leche y comí las galletas con apetito. Me acosté y enseguida “me puse” a soñar.

Esta vez no hubo murciélagos ni delfines. Soñé que una cebra casi recién nacida se quedaba mirándome a los ojos fijamente. Noté que se comunicaba conmigo sin palabras, me decía algo así como que me podía conceder tres deseos, que aprovechara la ocasión; no a todo el mundo se le ofrecía esta posibilidad. Me quedé pensando unos instantes y luego le respondí que el primer deseo era volver a mi adolescencia, a una clase de filosofía y responder a la profesora, una maravillosa mujer de la que todos estábamos enamorados, una pregunta sobre…Kant?, Hegel?, Descartes?, si, Descartes, sobre El Discurso del Método, que no supe responder y quedé en ridículo delante de mis compañeros de clase. ¿Tan importante es para ti eso? Me dijo la cebra. Le respondí que para mí, hacer el ridículo era una cosa de vida o muerte. Me concedió el deseo y la cara de la profesora mostró satisfacción, casi orgullo, por una respuesta tan brillante.

El segundo deseo que le pedí consistió en hacerme volver a los veinticinco años, al instante en el que ascendíamos una montaña escarpada con un grupo de montañeros. Una joven italiana resbaló y pude agarrarla del brazo antes de que se despeñara barranco abajo. Su cara quedó a escasos centímetros de la mía. Sentí unos deseos casi irresistibles de besarla pero mi ridícula timidez pudo más. Me dio las gracias y seguimos ascendiendo hacia la cumbre. Le pedí a la pequeña cebra que me concediera volver a ese instante y cumplir aquel “sueño”. La cebra me preguntó si era tan importante para mí vencer la timidez. Le dije que por culpa de la timidez perdí numerosas ocasiones para cambiar el rumbo de mi vida (o eso creía yo, que ingenuo). Me concedió este segundo deseo; besé a la chica italiana y el contacto con sus labios me produjo una sensación de bienestar extraordinaria. En ese mismo momento me deslumbró un relámpago y oí un trueno descomunal. Quedé flotando en el aire unos segundos al vencer aquella humillante timidez. En eso debe consistir lo que algunos llaman el nirvana, imagino.

El tercer deseo sabía que no resultaría tan fácil…

6 comentarios:

babelain dijo...

La foto de la cebra la tomé en la excursión que hicimos hace unos días a la sierra granadina.

No hagáis predicciones que seguro que no acertáis jejeje.

Saludossssssssss

Napi dijo...

Está bien, espearemos, Bab
¡Cualquiera sabe lo que pedirá el compai Tristán . . . ¿el amor de Isolda? ¿el perdón de su tío, por robarle la novia? Chi lo sa?
Un abrazote, killo!!!!

Paco dijo...

Queda pendiente lo del celador. ¿A quién buscaba?, ¿es ese un detalle importante? ¿El terecer deseo será salir del Frenopático? ¿Volver al futuro?
Joer, Bab, qué intriga...

babelain dijo...

Napi, si hay que esperar (del IV al VII están en manos de Mavi para cuando encuentre un hueco hacer los gráficos); la he dejado descansar en el II y III. Gracias

Paco, lo del celador...en el capítulo IV. El tercer deseo...?????.

Ya lo he terminado, solo adelanto que son VII capítulos.Mini-Novela por entregas jejeje

Gracias, Paco.

Saludosssssssssssss

vikingo dijo...

Intrigante relato por entregas, Bab. Aunque poco a poco, voy viendo que el tal Tristan no esta tan loco, al menos en sus sueños y desde ellos va venciendo lo que en la realidad le ha llevado a ese frenopatico: ridiculez, timidez...¿que sera lo proximo? ¿se convertira en un asesino? o por el contrario, ¿ayudara a resolver el caso del disparo?....¿sera el la victima y desde su agonia sueña que su tercer deseo es volver a una vida normal? La respuesta proximamente en su kiosko Toto-Vaca....
Pues si que da de si esta estupendamente relatada mini-novela. Joer, otra gran faceta tuya, con la que alimentar la imaginacion pictorica de Mavi.
Abrazos.

babelain dijo...

Pues si Mavi termina el gráfico del IV, esta noche lo pongo. Creo que será una sorpresa y nadie imagina cual es el tercer deseo. Para algunos, si que parecerá que está loco al elegir eso como último deseo.
Gracias Viking
Saludosssssssssssss

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