Malika y Youssef. Relato

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MALIKA y YOUSSEF (Tánger 1965)

-¡Malikaaaaa, baja a la tienda y trae tres papelinas, una de cúrcuma, otra de cilantro y otra de cardamomo, que estoy muy ocupada; pero no te entretengas!

-Voy enseguida, madre-

Malika esperaba este momento desde hacía mucho tiempo; ahora tenía quince años y cuando salía a la calle se cubría la cabeza con un pañuelo que solo dejaba ver sus hermosos ojos. Entró en la tienda y con los ojos mirando al suelo, habló con suavidad:

-Mind fad lik (por favor) me das un poco de cúrcuma, cilantro y cardamomo…

Youssef no veía a Malika desde que eran unos críos y al principio no la reconoció pero en un rapidísimo movimiento de ojos, Malika observó por unas décimas de segundos a Youssef. Youssef se quedó petrificado al reconocerla y quedó absolutamente prendado de aquella mirada, de aquellos dos enormes ojos negros, profundos túneles que lo transportaban a una eternidad misteriosa y al mismo tiempo le recordaba su maravillosa y ya lejana infancia jugando en el parque.

-Hola… no te había reconocido…- alcanzó a balbucear Youssef después de recobrarse de la aparición

Youssef le sirvió las “papelinas” mirándole a los ojos con inquietud y un anhelo desconocido por él hasta entonces, pero Malika solo se atrevía a mirar al suelo.

-Shukran- (gracias) dijo ella-

-La shukr-(de nada)

A partir de aquel día, Malika buscaba una excusa para bajar a la tienda de Youssef (un poco de sal, té, canela, cerillas etc…). Youssef había quedado hechizado literalmente de Malika y trataba de explicarle este extraño estado casi hipnótico a su amigo Rachid, cuando al cerrar la tienda, todas las noches se fumaban su pipa de kif en el cafetín del barrio, oyendo música bereber o a The Rolling Stones y otros grupos británicos que emitían en Radio Tánger. Rachid se tronchaba de risa de la cara de tonto que se le había quedado a su amigo, pero a este no le importaba un comino y seguía en su nube de colores, con la mirada perdida en algún lugar de una lejana galaxia. Mientras tanto, Malika cepillaba su pelo una y otra vez en el patio de su casa con la mirada fija en las estrellas y una misteriosa sonrisa.

Al séptimo día, Malika no apareció por la tienda, ni al siguiente, ni al siguiente. Youssef, desesperado, le comentaba su pesar a su amigo Rachid y fumaban pipa tras pipa en el cafetín mientras el té con hierbabuena humeaba en la mesa y sonaba “You really got me”. Rachid, para animarlo quiso llevar a su amigo a ver a unas chicas muy “alegres” que conocía, pero Youssef no quiso saber nada del asunto. Fumaron más kif de la cuenta y aquella noche, Youssef tuvo un sueño extraño: “caminaba por un palmeral y vio a lo lejos a Malikka con el cabello suelto, sin pañuelo; quiso acercarse, pero ella empezó a correr, no quería que la vieran sin pañuelo en la cabeza; él corría tras ella pero cuando estaba a punto de alcanzarla, Malika se convirtió por arte de magia en gacela y se alejó a gran velocidad, saliendo del palmeral y perdiéndose de vista en el desierto. Youssef se quedó solo, frente a un inmenso y silencioso mar de arena dorada”

El décimo día bajo a comprar a la tienda la madre de Malika. Observaba a Youssef con el rabillo del ojo mientras pedía un poco de azúcar y hierbabuena. Youssef se puso colorado, le quiso preguntar por Malika pero no se atrevió. Se enfadó consigo mismo por ser tan tímido.

Al día siguiente, comenzaba el ramadán y al atardecer bajó al parque donde jugaba de pequeño con Malika. El sol se ocultaba tras las palmeras, la brisa era dulce y lo inundaba todo de una tristeza agradable…


13 comentarios:

babelain dijo...

La imagen de la joven es un cuadro del pintor madrileño Antonio Fuertes.

Antonio Fuertes (Madrid, 1940) se considera un pintor autodidacta. Trabajó en un taller de publicidad, dedicado a realizar las fachadas de cines y teatros de Madrid.
En sus obras está presente con mucha frecuencia la temática oriental y árabe. Pinta hombres y mujeres en paisajes marroquíes o con la Alhambra de Granada como fondo.
Su primera exposición la realizó en Toledo en 1982 y un año más tarde participó, en la misma ciudad, en una exposición de temática judía en el museo sefardí. A partir de ese mismo año la pintura de Fuertes es expuesta de forma permanente en una galería de arte de Londres.
Estas exposiciones le permitieron salir fuera de nuestras fronteras, trabajando para la familia real saudí y realizando los retratos de sus monarcas.
Desde 1985 y por mediación de la princesa de Omán, Antonio Fuertes se convierte en el pintor de la familia real del sultanato de Omán.
La información obtenida sobre este pintor procede de la tesis de M. Teresa García Pardo.

Freaky Boy Hood dijo...

Bab, es precioso... Me he quedado alucinado. Gracias por esta maravilla.

babelain dijo...

Me alegra que te guste. Si te gustan los relatos ambientados en Marruecos, lee a Paul Bowles (eso son palabras mayores); verás como los disfrutas.
Saludosssssss

Napi dijo...

Y nosotros, a imagen del sultán, cada noche rogamos a BabElAin que continúe su relato . . . y Sherezade siempre los deja inconclusos . . . . . . .
Gracias, muy lindo relata, a pesar del final que se adivina.
Y el cuadro es increíble.

Paco dijo...

Coincido con Napi. Relato costumbrista y sorprendente, final con intriga y el cuadro, precioso. Saludos, Bab.

TSI-NA-PAH dijo...

Primero felicitarte por el temon del post de abajo, mucho arte hay en este blog!
Lo de hoy es canela fina, fina.Se no ta que los vientos del estrecho han resoplado en tus pensamientos.Olores de Africa, a datiles y hierbabuena.
Tsi/Jesse

babelain dijo...

Muchas gracias, Tsi/Jesse. Mi primera juventud la viví por allí ; voy por la quinta (juventud, digo) jejeje. Tengo retrasada la visita a los blog que me gustan (como Tsi y 4 strong, por ejemplo). Espero desliarme; empiezo hoy vacaciones pero no se si eso significa desliarme. Ya estoy con un nuevo tema para un nuevo single (esto no puede parar; la vida es muy corta).
Saludossssssssssssss

Freaky Boy Hood dijo...

Eyy Bab, Bowles es el del Cielo Protector, ¿verdad? Gracias por la recomendacion

Paco dijo...

Esooo, y a mí que me zurzan.

babelain dijo...

Eyyyyyy Paco, no tengo perdón (bueno, que no vi tu comentario, necesito gafas nuevas); tampoco respondí al de mi amigo Napi.

Napi, puede que tú adivines "un" final, pero el sol puede salir por Antequera eh? jejeje.

Paco, solo son historias sencillas sin más pretensiones; no he escrito mucha prosa en mi vida, soy más de poemas; pero ahora me ha dado por ahí. Antes escribía obritas de teatro completamente absurdas. Gracias por la visita y el comentario.

Si, Freaky, Paul Bowles además de El Cielo Protector tiene un montón de relatos reunidos en varios libros que son una maravilla, aparte de sus novelas.

Saludosssssssssssssss a todos (incluido Paco)

Napi dijo...

Con que "por Antequera" eh?
Apuesto a que la "gacela" onírica contraía esposales con el elegido por la familia, justo en el mismo momento que "se alejó a gran velocidad, saliendo del palmeral y perdiéndose de vista en el desierto".
Pero es un final tan prosaico . . .
Gracias Bab, me doy por saludado.

babelain dijo...

Te has "colao", Napi. En la continuación había un poco de "descencientes de Ab del Krim, una pizca de Juanita Narboni y algo de The Pipes of Pan at Joujouka" agítalo en la coctelera y verás como no hay final feliz.
Saludosssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Napi dijo...

Llámale equis, si quieres, por hache o por be, resulta lo que yo decía, que no hay final feliz!!!! Jejeje.
Pero la textura de esa cara del cuadro es im-presionante (en los dos jesulinopalabros).
Un abrazote, Bab, mientras me peleo con los discos duros del ordenador, que están revoltosos.

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