La Escalera

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La escalera

            Desperté en mitad de una escalera. No sabía cómo había llegado allí, si subiendo o bajando. Había luz y estaba al aire libre, en la naturaleza. Recordé el Mito del Retorno al Orígen, «de la pérdida de la pureza original y la recuperación a través de un camino de regreso, aun estado previo a la manifestación, a través de un renacimiento místico». 

            ¿El camino de retorno será el que sube o el que baja? Sin ser muy consciente de lo que hacía, comencé a subir. En el primer peldaño mi vino un pensamiento urgente:  «Un tren lleno de Ìdolos no encuentra su destino». Sin pensarlo dos veces subo al segundo peldaño y me viene una nueva ráfaga: «Reconozco el contorno del deseo pero la alegría me delata y me confunde, como a un mal jugador de póker». Ya en el tercer peldaño de subida dudo aún más que antes y cierro los párpados. Siento el vértigo  del arquero antes de respirar hondo para lanzar la flecha. No encuentro ninguna diana en el paisaje. Intento despistar cualquier pensamiento. Con un cuarto paso me encuentro en un pequeño descansillo. «¿Habré tomado el camino correcto?», sigo dudando, como de costumbre.


            Decido, a base de engañarme satisfactoriamente, comenzar a bajar. Volver al inicio y empezar el camino de regreso pero, esta vez, bajando.  Una vez en el inicio, en el lugar que desperté, bajé un escalón y me asalta una imágen: un peregrino bajo una nube de gaviotas, caminando por un pedregal, en mitad de la nada. En el segundo escalón me convierto en espectador de una película muda y en blanco y negro, donde cada Ídolo que viajaba en aquél tren encuentra su destino, pero todos han perdido lustre. Ahora parecen más humanos. Al bajar al tercer escalón siento un escalofrío, veo el mar a lo lejos, allá abajo, color turquesa. Me veo  naufragando en él. El sopor me invade. Me duermo profundamente.

















10 comentarios:

Javier de Gregorio dijo...

Ni subiendo ni bajando encuentra uno lo que espera, en esa sorpresa constante puede radicar la moraleja, si es que la hay en los sueños.
Excelentes fotografías.
Saludos,
JdG

Rick dijo...

Tú interpretando sueños harías buena pareja con Freud. Me ha hecho gracia ese concepto de "engañarse satisfactoriamente", que tal vez sea lo que hacemos todos en muchos momentos de la vida.

No sé si la clave está en lo vertical o en lo horizontal, es decir, el binomio "abajo-arriba" o "hacia delante-hacia atrás", aunque luego hay otros que dicen que todo esto es circular. Vaya usted a saber.

Por cierto: seguramente ya sabes que una de las leyendas que se cuenta de los gallegos es que si te encuentras a uno en una escalera te costará trabajo saber si sube o baja. "Depende" es una palabra casi totémica entre nosotros, al parecer.

babelain dijo...

Javier, no soy Samaniego como habrás podido comprobar. No es un sueño, aunque lo parezca. Escribí el texto después de "revelar" las fotos que tomé en Menorca, en el Camí de Cavalls. Normalmente es al revés, primero escribo algo y luego busco una ilustración.

Gracias.

Saludossssssssss

babelain dijo...

Rick, no sé yo; Freud se lo tomaba muy en serio. No es mi caso. Y con asunto del "depende" me identifico plenamente. Aparte de tuareg, debo tener algo de gallego por parte de madre.

Gracias.

Saludosssssssssss

antonilópez dijo...

Hola Babe:
Lo primero que me ha venido a la memoria al leer tu relato son los mundos imposibles que dibujaba Escher, concretamente el de las desconcertantes escaleras que ni suben ni bajan.
Pensándolo bien lo mejor es quedarse en rellano y esperar que suba o baje alguien para ver que le pasa.

Un saludote.
Antoni.

jose kortozirkuito dijo...

Pues yo sintonizo con lo que dice Antoni,quedarse,así,como en el medio,y...a ver que pasa y en caso que no pase nada,tu vas y te lo inventas,que imaginación, te sobra,que no vale andarse haciendo el gallego y menos en medio de una escalera.Pues eso,muy onirico todo y preciosas fotos,y en unos dias te mando lo nuestro,te peso al pepe si se tira de la hamaca
sebi.

Veo que el super star es el Antoni, yo también estoy con el y con Sebi en eso de quedarnos sentados en el rellano de la escalera y esperar que pase Rick y desentrañar el misterio mas antiguo de la cultura celta: Saber si los gallegos suben o bajan, aunque si hasta la fecha nadie lo ha logrado no creo que tengamos suerte.
Las escaleras siempre han dado juego en la literatura, y también en la movida gótica, aunque para ello en vez de escalera hay que decir escalinata.
Las fotos guapas, aunque sin cielo como siempre.
Zaludozzzzzzzzzzzzzz
Jose

babelain dijo...

Antoni, también pensé en Escher al ver las fotos. Lo de esperar a ver si alguien subía o bajaba no está nada mal. El problema es que no aparecía nadie. Todo el mundo se había escaqueado.

Gracias.

Saludosssssss

babelain dijo...

Sebi, a mí, el "depende" me da mucho juego. Los gallegos saben lo que se hacen. Espero el correo, veremos qué sorpresa me espera.

Jose, no esperaba menos de ti. Al rellano y a esperar que pase Rick y nos lo explique.

Gracias a los dos.

Saludossssssssssss

Johnny JotaJota dijo...

Arriba y abajo, las escaleras dan para mucho. Disculpa mi poca actividad como comentarista en los últimos tiempos. Abrazos.

babelain dijo...

Disculpado, Johnny, pero informa puntualmente de la publicación del libro. Gracias por aparecer.

Saludosssssssss

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