Samarkanda

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SAMARKANDA

Salíamos de Samarkanda hacia Taskent en una especie de jeep mastodóntico con el volante extrañamente situado en el centro del salpicadero. Paco iba en medio recitando el poema de Antonin Artaud "Para acabar de una vez con el juicio de Dios":

Donde huele a mierda
huele a ser
El hombre bien habría podido elegir no cagar
no abrir nunca el bolsillo anal,
pero escogió cagar
como habría podido escoger la vida
en lugar de consentir en vivir muerto...

A su derecha, José Ramón recogía las palabras que Paco recitaba y les daba otro sentido cambiando el orden, al mismo tiempo que bebía a morro de una botella de tequila. Yo estaba a la izquierda de Paco, haciendo fotos de la tormenta que nos azotaba en aquellos momentos. La carretera se hacía impracticable. Pregunté si alguien se estaba haciendo cargo del volante, José Ramón me dijo que no me preocupara que él estaba al tanto del asunto, lo que me hizo preocuparme aún más; para colmo, Paco, además de ir leyendo el poema, no sabía conducir.

Alguien había puesto una cinta de Soft Machine y estaba sonando "Dada was here" que no pegaba nada en ese momento, ¿o sí? En medio de aquella algarabía vimos un letrero con la inscripción: "Casa que levita. Asamblea de Sabios". Seguimos la indicación por un carril que parecía un río. Al cabo de un rato vimos, entre rayos y truenos, una especie de aparición: a unos veinte metros del suelo flotaba una cabaña que irradiaba una luz especial.

Salimos del coche y nos acercamos a la cabaña. Alguien nos lanzó una escala de cuerda con barras de madera. Nos miramos unos a otros y decidimos subir. La cabaña estaba casi en penumbra, solo entraba algo de luz por una especie de chimenea que había en el techo y por donde salía el humo de las pipas que fumaban sin parar unos ancianos sentados en semicírculo frente a nosotros. Nos quedamos inmóviles, esperando a que alguien moviera ficha, pero los ancianos no parecían tener intención de iniciar la "charla". José Ramón, que estaba ya completamente curda, intentó decir algo sin conseguir hilvanar una frase coherente. Yo hice una foto de la ocasión y Paco se sentó en el suelo, con la esperanza de que alguien le pasara una pipa.

Uno de los ancianos tomó la palabra y dijo:

-¿Habéis acabado ya con el juicio de Dios?
Paco- ¿tuvo juicio Dios alguna vez?
José Ramón- ¿Que juizzzio ni que hozzztiazzzz?
Anciano- pues ahora os vamos a someter a juicio a vosotros tres...

En ese momento nos miramos y decidimos salir pitando escala abajo mientras oíamos el retumbar de las risas de los ancianos. Seguía lloviendo y al salir hacia la carretera principal en el jeep, cogimos a un autoestopista y le comentamos lo que nos había pasado. Se partía de risa y nos miraba como si fuésemos paletos. Nos dijo que los supuestos ancianos eran los restos de una comuna de los últimos beatniks y los primeros hippies que aún quedaban por allí y que se divertían tomándole el pelo a los forasteros que se asomaban por su cabaña, que por cierto, no estaba suspendida en el aire; era un viejo truco de magia con espejos y que estaba sujetada a la ladera de la montaña.

Cambiamos el casete por una más apropiada, ahora sonaba "Rainy day in June" de The Kinks, pero nada más comenzar la canción dejó de llover. Por el espejo retrovisor, Samarkanda se veía radiante, iluminada por los rayos de sol después de la tormenta.

7 comentarios:

babelain dijo...

He tenido problemas para editar el texto pero al final lo he conseguido. Las fotos no son mías, he hecho un fundido con dos que he encontrado por ahí.
Saludosssssssssssss

Mavi dice que se parece a un comic de The Fabulous Furry Freak Brothers. Pues si, puede ser.

4 strongs winds and 7 seas dijo...

Tequila y Soft Machine! Pega hasta en en la mismisima Siberia!
Un abrazo

Napi dijo...

(. . .)"Entonces el hombre se replegó y huyó"(. . .)
Y si no llegáis a huir, Bab, ¡quién sabe hasta donde hubiera llegado la procesión de ladillas!
Excelente idea la del paseo por Samarkanda, ¿estábais quizá tras los pasos de Corto y su alter ego Rasputín?
Un abrazote y ¡¡¡feliz domingo!!!

babelain dijo...

Jesse/Tsi, la situación era bastante dadaista, de ahí el tema de Soft Machine. Y un lingotazo de tequila viene bien de vez en cuando, en Samarkanda o en Constantinopla.

Napi, ya se que te conoces el poema de los viejos tiempos jejeje. No íbamos tras los pasos de Corto, lo que pasa que la noche ha sido complicadilla por culpa de una copiosa cena.

Saludossssssssssssssssssss

Johnny dijo...

Mientras la iba leyendo me acordaba de algún detalle similar de una anécdota en Egipto. Los lugares exóticos dan pie a muchas cosas. Saludosssss.

babelain dijo...

Johnny, pues cuenta, cuenta; no te lo guardes.
Saludossssssssssssss

Johnny dijo...

Nada, una anécdota que tuvimos que salir por piernas por no comprar un mantel. Las risas se convirtieron en temor al vernos rodeados de una docena de individuos que parecían poseidos por el demonio, jajaja. Saludosssss.

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