Fernando el marino.

|


Fernando el marino

-Fernando “el marino” ha desaparecido-. Ese es el rumor que corría de boca en boca en plazas, bares, calles y mercados del pueblo. Yo conocía a Fernando y sabía que no iba a desaparecer así como así por arte de birlibirloque. Empecé a preguntar entre los vecinos y parece ser que había varias versiones. La más “creíble” aseguraba que Fernando se tiró por la borda del mercante donde trabajaba. Se comentaba, sin rubor, que en una de las travesías se había enamorado de una sirena pelirroja (algunos juraban, por su santa madre, que era rubia).

En su último viaje decidió arrojarse al mar y reunirse con ella para siempre. También comentaban que la sirena era muy “apañá”. Otros y otras, no sé con qué argumentos, contaban que no es que fuera “apañá” sino que tenía muchas amistades en el mundo submarino. Por ejemplo, las estrellas y caballitos de mar le echaban una mano en las tareas domésticas. Para solucionar gestiones burocráticas abisales, contaba con algún ejemplar de pez dragón o de calamar de cristal. Para los asuntos más superficiales, pero no menos importantes, contaba con la inestimable ayuda de los delfines. La fogosidad de la sirenita era bien conocida por todos en el pueblo, no sé a santo de qué; así que, entre unas cosas y otras, se daba por hecho en el pueblo que Fernando “el marino” jamás volvería a tierra.

Esta era la versión que más adeptos tenía, aunque había otras aún más descabelladas. Yo, la verdad, no sé qué pensar de todo esto. Solo sé que ahora tengo un amigo menos, y no es que me sobren los amigos.

A todo esto, paseando por el parque al atardecer, vi a dos operarios cortando unas excrecencias que habían crecido en la base de un árbol. Les pregunté qué eran esos bultos y me contestaron que al árbol le habían salido dos testículos enormes; el Alcalde les había ordenado que los cortasen inmediatamente, ya que el pueblo empezaba a ser el hazmerreír de la provincia, entre un árbol con “huevos” y la historia de Fernando “el marino” y la sirena pelirroja.

En fin, qué les voy a contar a ustedes que ya no sepan.


-----------

(Esta sirena peirroja si es real y además es amiga nuestra. Las fotos las tomé en una playa cercana a mi casa. y las "fundí" con otras de algas tomadas en Tarifa.)





9 comentarios:

Milena dijo...

Jajajaja... qué pena de mutilación... Jajajaaaa

Qué bueno Bab... Entre el arte de birlibirloque y las excrecencias... Con tus geniales toques medio surrealistas y dadaístas... Y las fotos de tu amiga sirena fundida con las algas, te quedó redondo-redondísimo.

Un saludo grande



Rick dijo...

Eso dicen, que las sirenas son muy apañás. Yo, por si acaso, procuro no acercarme mucho al mar, no sea que aparezca una rubia -o pelirroja- con malas intenciones. Aunque bueno, a mi edad ya lo duco mucho.

Bonita historia, incluyendo el detalle del árbol. Por alguna extraña razón el conjunto me ha recordado "La saga-fuga de JB", de Torente Ballester. Si no la has leído, te la recomiendo fervientemente.

antonilópez dijo...

Muy buenas, babelain:
He leído con placer tu bonito relato y después de conocer a esta sirena tan fogosa y complaciente me hubiera gustado convertirme en delfín para transportarla en mis lomos o en marino sumergido para gozar de sus encantos pelirrojos.
La historia del árbol huevudo, me ha dejado intrigado, supongo que terminarían capándolo, jejeje...

La fotos geniales y la modelo preciosa.

Un saludo.
Antoni.

babelain dijo...

Milena, aquí había que cortar por lo sano. Y los alcaldes, para estas cosas, son un crack. En los pueblos ocurren cosas insólitas que normalmente pasan desapercibidas. Y si no pasan, me las invento.

Gracias.

Saludossssssssss

babelain dijo...

Rick, las malas intenciones de las sirenas son muy sugerentes. Si te dejas llevar por esos cantos, avísame y me lo cuentas.

De Torrente Ballester conozco Los gozos y las sombras. "La saga..." y otras las tengo en una biblioteca de e-books. Ya caerá; si me la recomiendas tú, por algo será.

Gracias.

Saludossssssssss

babelain dijo...

Antoni, no es mala elección eso de convertirse en delfín. Si lo logras me lo cuentas. Échale imaginación, que es gratis.

Y por supuesto que le cortaron los huevos al árbol; faltaría más. Menudo es el alcalde.

Gracias.

Saludosssssssss

jose kortozirkuito dijo...

me parece a mi...,que el coleguita se comió el arbol,en una borrachera,se fundió y se dejó los huebos fuera,y...menudos son los alcades,tú .La sirenita,por cierto,me cae bien,muuuu apañá la chica,los del mundo submarino,se organizan bien,bueno...a lo que iba,que mucho chisme por el pueblo,que el colega se ha quedao pillao..en un arbol ,con los hubos fuera,en fin muy diver,las fotos benas,y en resumen,¡¡juajuajua
Marisebi,un poco espesa,superviviente de una jugada de parchis de seis ffff,mortal.

Una sirena rubia o morena pase, pero pelirroja... vamos, que me pongo burro.
Vamos lo del arbol con los güevos fuera debe ser el Fernando, que todos saben en el pueblo que es un alcornoque, ahora, que de ahi a caparle, vaya barbarie.
Las fotos chulas, y por cierto a ver si me presentas a esta sirena peliroja, no, dejalo, que yo tambien soy algo alcornoque y luego pasa lo que pasa con los ediles municipales.
Zaludozzzzzzzzzzzz
Jose

babelain dijo...

Vayamos por partes, Sebi. Los árboles, a veces ¡tienen huevos! literal y metafóricamente hablando. Y el Fernando es otra historia, no mezclemos. O... mezcla si quieres y sale otra historia nueva, que también tiene su aquél jeje.

Jose, veo que tiráis los dos pal mismo lao. Dos que duermen en el mismo colchón ...

La sirena pelirroja tiene novio, así que no hay tu tía.


Gracias a los dos.

Saludosssssssssss

Johnny JotaJota dijo...

Bufff, pelirroja y sirena. Qué peligro. Voy poniéndome al día. Abrazossss.

Publicar un comentario