El Espontáneo

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El espontáneo

Ella caminaba por la otra acera. Me lancé a cruzar la gran avenida como se lanza un espontáneo a la plaza de toros. Esquivé de milagro las cornadas de los autos que la recorrían veloces en las dos direcciones. La había divisado desde mi acera porque irradiaba luz, ya que soy corto de vista. Cuando llegué a su altura, jadeante, le pregunté:

-¿Ha valido la pena arriesgar la vida atravesando la avenida repleta de locos al volante por venir y preguntarte si ha valido la pena arriesgar la vida...?

Ella siguió caminando altiva, con su carita de porcelana, como si oyera llover. En ese punto comenzó a llover. Por fortuna siempre llevo un paraguas a mano. Lo abrí y le ofrecí cobijo. Se agarró a mi brazo. Sonrió muy levemente. Me estremecí. Me puse a silbar, no sabía qué paso dar ahora. La miré de refilón. Sus rasgos eran asiáticos, con manos muy delicadas, piernas muy delgadas y pies diminutos. No se si entendía mi idioma. De repente se puso a silbar muy agudo la misma canción que silbaba yo antes. Nos convertimos por un momento en un dúo silbante de lo más armonioso. Dejó de silbar, me miró de frente y me dijo sin rastro de acento alguno:

-¡Tenemos que hablar!-

Me puse a temblar, algo iba mal. Sacó su móvil del bolsito y nos hicimos un selfie. Enseguida lo envió a un destinatario desconocido para mi. Al poco rato, un gran coche negro con los cristales tintados aparcó a nuestro lado. Se abrió una puerta y ella desapareció dentro.

A la mañana siguiente, leyendo el periódico en un bar, descubro que aquella mujer asiática era la amante de un famoso capo que habían asesinado esta misma noche. En la foto del periódico salía del brazo del mafioso unos día antes de nuestro encuentro.


 Fui al hotel, recogí mis cosas, pagué la cuenta y salí cagando hostias de allí. Ahora me encuentro en paradero desconocido. Me he afeitado el bigote y he ido a comprarme un sombrero. He adelgazado cuidando un poco la alimentación. Menos mal que en el hipódromo me van bien las cosas. En las últimas semanas he acertado varios caballos ganadores que no eran de los favoritos y me he sacado una pasta. Con los prismáticos descubrí a una negrita de piel brillante que cada vez que sonríe lo ilumina todo. Veremos si hay suerte.

16 comentarios:

Rick dijo...

"Veremos si hay suerte" y no se fija en él, supongo. Pero bueno, tampoco hay que preocuparse tanto: el protagonista no es un capo, sino un simple jugador. Y, por suerte o por desgracia, no ha sido amante de la altiva porcelana. Menuda elementa...

Me ha encantado eso de "...como si oyera llover. En ese punto comenzó a llover". Ese tipo de cosas son las que a mí me gusta leer. Y hasta aquí puedo leer...

jose kortozirkuito dijo...

¡¡¡cuidaoooooooo¡¡¡....¡¡¡ojo¡¡¡...si esque tus personajes masculinos son todos ¡¡¡MOLOCOTONES¡¡...Ya verás con la suerte,otra lagarta que se calza el don juan.me ha gustado mucho lo de cruzar la carretera para preguntarle si valia lo pena etc.etc,
Ole por tu derroche de imajinación
besazos gordos
Sebi

Estos son los relatos que me van, del estilo del cine negro, lástima que hayas puesto el movil, habría quedado mas molón un coche negro a toda hostia y un fotógrafo con el flash ese parabólico que usaban, pero en fín tu eres el escritor.
Lo de la negrita, discrepo con Sebi, los mafiosos nunca van con negritas, solo con rubias despampanantes, asi que...¡A saco, a ver si hay suerte!
Saludos
Jose

Johnny J.J. dijo...

El espontáneo es un gran galán. A ver si tiene mas suerte. La negrita de piel brillante es caballo ganador. Abrazossss.

Milena dijo...

Jajaaa... una versión bien original de espontáneo -y de los que se juegan el tipo...-.

Saludotesss

antonilópez dijo...

Otro personaje que nos va a tener en vilo hasta el final. De momento con la oriental ya ha metido la pata y ha tenido que esconderse bajo tierra. Esperemos que con la negra pueda triunfar y pegar un casquete por lo menos, aunque seguro que eso le traerá más problemas. Ya se sabe: "afortunado en juego..."
En fin que estoy deseando leer el próximo capitulo en el que espero que haya sexo y violensia.

Un saludote.

Humberto Dib dijo...

Me gustó mucho este texto, sé que las comparaciones son odiosas, pero me vino a la mente la osadía de un John Cheever o de un Fante, pero mucho más actual.
Un abrazo.
HD

babelain dijo...

Rick, el "relato" acaba aquí. Puede que haya suerte o no, dependiendo de lo que cada uno entienda por suerte. Y si, la "elementa" tenía mucho peligro para el inocente y simple jugador.

Gracias.

Saludossssssssssssss

babelain dijo...

Sebi, este machito no era tan "MOLOCOTÓN", era solo un pringaillo inocente. Puede que la negrita lo espabile, si es que la cosa cuaja.

Jose, los tiempos cambian y ahora sin móvil no se es nadie, incluso en el cine negro actual (sin comparación con el de antes, claro)

El protagonista no es un mafioso, es un tipo corriente que tiene la mala suerte de intentar ligar con la amante de un mafioso.

Gracias a los dos.

Saludosssssssssssssss

babelain dijo...

Milena, si que se juega el tipo este "tipo". No sabía donde se metía. La mujer asiática tenía más peligro que un miura.

Gracias.

Saludosssssssssss

babelain dijo...

Johnny, yo no me fiaría de las sonrisas luminosas. No es oro todo lo que reluce.

Gracias.

Saludossssssssssssss

babelain dijo...

Antoni, este relato se queda aquí, para que lo siga el que quiera. Si quieres que haya sexo y violencia... pues adelante. Y si, normalmente se cumple eso de afortunado en el juego...

Gracias.

Saludosssssssssssssss

babelain dijo...

Bienvenido Humberto. No sé como has llegado a este rinconcito pero se agradece tu visita y comentario. Menudas comparaciones (Fante y Cheever). No está nada mal; nunca se me hubiera ocurrido. Le eché un vistazo a tu blog; entraré con más tiempo, me parece muy interesante a primera vista.

Gracias.

Saludossssssssssssssssss

Humberto Dib dijo...

Perdona que venga a decírtelo aquí, pero no me aparecía tu mail en el comentario.
Te cuento que quedaron registrados todos tus comentarios, lo que sucede es que una vez que se superan los 200, hay que recargar la página, es decir, hay que ir hasta abajo del cuadro de comentarios y hacer clic donde dice "cargar más", entonces te aparecen las opiniones que van desde el 201 hasta el 250, luego hay que repetir la maniobra para ver las que van desde el 251 al 300, y así. Es todo muy engorroso, parece que blogger no contó con la posibilidad de que se superara cierta cantidad.
En fin, sea como fuere, muchas gracias por intentar dejar tu marca, te aseguro que quedó muy clara.
Otro abrazo.
HD

babelain dijo...

Gracias, ya me di cuenta de que había que cargar la pag. de nuevo.

Saludosssssssssss

Borja F. Caamaño dijo...

Género del bueno... no te hagas de rogar con la continuación.

Abrazotes.

babelain dijo...

Hola Borja, bienvenido. Este relato se queda aquí. No va más allá. Lo dejo a la imaginación del que haya tenido el atrevimiento de leerlo. Pasé por tu blog, pero pasaré con más tiempo para poder opinar.

Gracias.

Saludossssssssssssss

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