Oscar y Peter

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OSCAR Y PETER

Dos hombres se encuentran escalando una montaña muy escarpada. Uno subía, el otro bajaba. El que bajaba se llamaba Peter y el que subía, Oscar. Ninguno de los dos tocaba el piano y aún menos, el clarinete; ¡qué disparate!

Habían nacido en año bisiesto. Uno era Tigre en el horóscopo chino, el otro, rata. Pero esto último no es muy de fiar. Peter era rubio y Oscar pelirrojo. Ambos eran muy delgados, fibrosos y altos. Los dos se habían casado por tercera vez con mujeres casi idénticas, fuertes y desinhibidas, de las que en la pescadería hablan muy fuerte y se ríen por cualquier cosa enseñando sus dientes perfectamente formados y blanquísimos. “Pero que cara de besugo tiene ese jurel, por dios santo jajajaja..” comentaba una de ellas en una ocasión en la pescadería, partiéndose de risa ella sola ante la mirada atónita de la pescadera.

Oscar y Peter se sentaron en una roca a descansar un rato mirando el panorama. Era un día claro y se veía la costa de África perfectamente. No se conocían de nada, pero en la montaña todos los gatos son pardos. Una vez convenientemente descansados, se despidieron con un abrazo y sellaron su amistad para siempre. Peter siguió bajando y Oscar siguió subiendo. Al llegar a la cima, Oscar escribió un poema:

No hay cielo ni infierno

Ni cima ni sima

Mientras sienta hambre

Me sentaré a la mesa

Cuando Peter descendió, se sentó en una piedra y escribió otro poema:

El sol ciega

La luna engaña

La risa oculta

Observo estrellas

Oscar tenía tendencia a ser muy drástico. Era escéptico pero alegre. Le gustaba bailar como un “negro zumbón”. Sabía ser generoso, no doraba la píldora a nadie y leía novelas históricas y biografías. Odiaba el deporte, excepto la escalada. Era amante del buen vino y la buena mesa. Un hombre muy definido y un pelín arrogante.

Peter tenía tendencia a la depresión que salvaba a menudo con su casi inquebrantable voluntad. Era religioso a su manera. Espiritual, mejor dicho. Amaba a los animales. Le gustaban especialmente las jirafas y las serpientes. Tenía varios hijos muy traviesos que lo ponían de los nervios, pero los quería con locura. Aspiraba a ascender a lo más alto en su trabajo, pero su ánimo no ayudaba mucho. Le gustaba pasear descalzo por la arena y tirar piedras al agua. Eso lo relajaba sobremanera. No creía en los fantasmas aunque se podría pensar lo contrario.

Todo esto lo sé porque ellos me lo contaron un día que coincidimos los tres en un chiringuito junto al Mar Muerto, en un fin de año (bisiesto) mientras las bombas del enemigo sonaban a lo lejos y tomábamos la uvas con champan, ya con sus cuartas mujeres de dientes blanquísimos que se reían como condenadas por cualquier estupidez. Hay cosas que no me contaron ellos, pero soy muy observador y saque mis conclusiones.


9 comentarios:

babelain dijo...

De nuevo Mavi ilustra el relato como a mi me gusta.
Saludosssssssssssss

Encarna Gómez dijo...

Felicidades por ese arte que tenéis, el uno creando fantásticas histórias, repletas de imaginación y Mavi con sus impactantes dibujos que dicen tanto.

babelain dijo...

Gracias de parte de los dos, Encarna. Entré en tu blog pero entiendo muy poco el catalán y eso que me encantan las canciones de Sisa o Pau Riba, por poner un ejemplo. Siempre me ha parecido un idioma muy musical.
Saludossssssssssssss

Napi dijo...

¡Con qué linda imaginación nos obsequiáis constatemente, Mavi y Bab! Sólo puedo repetiros, una y otra vez, mi gratitud por estos primeros momentos de la "jornada virtual".
Y del cuentecillo este, comentar Bab, que Oscar y Peter me han resultado como el ying y el yang, como el doble pez con el que identifican la constelación de Piscis, o el icono de los gemelos para la de Geminis. Juraría que son gallegos (¡seguro!) y tan inseparables como Narciso y Goldmundo . . . ¡¡¡ :) Inimagible Ortega sin Gasset!!! :)

Mavi, precioso el panorama de la contemplación de ese estrecho, a mitad de camino de los cuatro mundos.

babelain dijo...

Hola Napi, curiosa la comparación con Narciso y Goldmundo. No creo que Oscar y Peter se complementen como el yin y el yan, están muy difuminados jejeje, pero si tu lo dices...
Gracias de parte de los dos.
Saludossssssssssssss

Encarna Gómez dijo...

La verdad es que el blog protestón,jaja, lo empecé con la intención de dar esos cuatro gritos de las cosas que te enfadan día a día. No tenía gran intención de que tuviera seguidores y, por supuesto, aunque sea en catalán no tengo ese arte tan especial que tienes para escribir y que es un placer de leer. Así que tranquilo que no te pierdes nada interesante. El otro blog el de racó de recursos, es meramente profesional. De todas formas gracias por tu visita.

babelain dijo...

Eos está bien, no? tener un blog para pegar los cuatro gritos y quedarse a gusto.
Saludossssss

Maribel dijo...

Es genial, la historia y el dibujo.
Debería de pasar más a menudo porque me gusta mucho todo lo que publicais, con vuestro permiso lo subo a divoblogger, vale?

Un saludo!!

babelain dijo...

Hola Maribel, pásate más a menudo, yo encantado.
No se lo que es divoblogger, pero supongo que no es malo, no? jajaja. Ah, ya, un agregador de enlaces para blogs. Pues encantado.
Saludossssssssssssssss

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