La Mujer Oriental. Microrelato erótico

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La mujer oriental

Se acaba agosto. Por la tarde, en la playa, buscamos una calita apartada entre dos rocas. Mi mujer y mi hijo se van casi hasta el horizonte nadando y me quedo sentado en una pequeña roca oyendo el sonido del mar contra la arena que nunca es igual. Aparece de pronto, sigilosa, una mujer oriental, joven; buscando un poco de soledad, pienso. Me mira de reojo, la miro de reojo. Ella entra en el agua y a unos diez metros frente a mí se pone boca arriba, los brazos estirados por encima de la cabeza, las piernas estiradas y un poco abiertas. Poco a poco empieza un movimiento de caderas arriba y abajo que va aumentando en intensidad. Al poco rato, cuando el ritmo es muy vivo, abrazada por el mar y penetrada por el sol, llega una gran convulsión, un latigazo eléctrico, el éxtasis. Después de unos instantes de calma, empieza a nadar de espaldas, muy despacio y se aleja hacia la parte poblada de la playa. La sigo con la mirada hasta que desaparece. El sonido del mar en la orilla me envuelve completamente.


Nota.- Esto es el relato de un hecho real que me ocurrió hace unos días, aunque no os lo creáis (el mundo está lleno de incrédulos). La foto no corresponde al relato pero sirve para ilustrarlo.

2 comentarios:

Napi dijo...

Pero Bab, si es que al final a Pedro nadie le creyó cuando realmente vino el lobo; tanto tiempo ejerciendo de "cuentacuentos" que ahora no cuela que este relato sea una fotografía al natural.
Pero sucede como con lo de Castaneda ¿qué importa si Don Juan era o no real, si la obra me gusta?
Pero ya me contarás a qué playa vas, ¡¡¡porque ese sol y ese mar "ponen" de carai!!!
Gracias, Bab, por otro bonito relato

babelain dijo...

Pues que cada uno crea lo que quiera; a mi "que me quiten lo bailao". Y es verdad eso de que sucede como con Castaneda ¿que importa si Don Juan era real o no?, a mi desde luego me importa un pepino. Disfruté mucho leyéndolo. Saludos, Napi; y gracias.

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