Relato sobre el recital de Barbara Cumpian (foto-Babelain)

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EL RECITAL

La joven poeta va a comenzar su recital ante un público numeroso. La noche es agradable. Han surgido algunos problemas técnicos con la megafonía y los videos y se siente molesta. Frente a ella, en el chiringuito en medio del parque, el público se divide en dos; a su derecha sus jóvenes amigos sentados en el suelo y enfrente y a su izquierda, el público en general se reparte en varias mesas. Hay un espacio entre ella y el público. Comienza a recitar, sus poemas hablan de corazones de poliéster, de tréboles sucios, de engaños……
El tono de su voz se hace monótono, no ha entrado en calor todavía, aún piensa en los problemas técnicos y el público no conecta. Comienza ahora una parte donde los poemas se acompañan con música grabada; la joven poeta empieza a entrar en materia, va más fluida, el público lo nota y comienza a aplaudir con más entusiasmo al final de cada poema. Sin darnos cuenta apenas, un hombre con sombrero y con un traje negro raído, barba de algunos días y media sonrisa triste se interpone entre la joven poeta y el público. La joven interrumpe su poema, el hombre saca un papel del bolsillo izquierdo, lo despliega, parece que va a leer lo que contiene pero saca del bolsillo derecho un revolver, nos sonríe tristemente y se dispara en la sien. Cae de bruces delante nuestra. Los jóvenes amigos de la poeta se quedan petrificados y con la boca abierta; la gente del público se mira entre sí, algunos disimulan, otros fuman o beben, nadie sabe que postura tomar, no reaccionan. El padre de la joven poeta, poeta a su vez y rapsoda reputado, se acerca al muerto y recoge el papel de su mano; se aproxima al micro junto a su hija que no comprende nada (esto ya no es un problema técnico) y lee el contenido del misterioso papel mientras el público guarda un absoluto silencio:

La Muerte lo iguala todo

Pero ¿existe la Muerte?

La Muerte de mirada nacarada
Con ese olor a algas
Con su boca insaciable
Que chupa el suspiro
Que roe el hueso
Que lava la imagen
La reina de los tramposos
Que jamás engaña a nadie

El Tiempo es el gran maestro

Pero ¿existe el Tiempo?

El Tiempo con sus alas de insecto
El Tiempo como un juguete sin pilas
El de las flores y mariposas
El de la profundidad del océano
El de los árboles milenarios
El del fuego fatuo
El de la estrella fugaz
El del que ríe el último


El peso del mundo es Amor

Pero ¿existe el Amor?

El Amor con sus brazos acuáticos
El que susurra en las tinieblas
Con su idioma de abanicos
El de la mujer lunática
El del hombre que se oxida
El de las flautas y fuentes
El de los necios felices
El de los suicidas tiernos


El poeta dobla el papel, se lo guarda en el bolsillo y desaparece en el parque. El público poco a poco y en silencio abandona sus asientos y se marchan a sus casas con rostros desencajados. La joven poeta, llora desconsolada y arropada por sus jóvenes amigos desaparece en la noche. El muerto…………


Recital de poesía de Bárbara Zagora Cumpián.
9 de junio de 2009.
Kiosko Paragüitas.
Pase del Parque. Málaga. 21:30.
Padre de Bárbara.- Paco Cumpián, poeta, rapsoda y editor malagueño
El suicida tierno.- Inventado por el autor del relato
El poema del suicida tierno.- Inventado por el que inventó al suicida tierno.

3 comentarios:

Lich_El_Chungo dijo...

Muñeca Matroska;
Fintas dentro de fintas dentro de fintas" en palabras de Frank Herbert.
Gracias Bab. Te superas momento a momento

Jazzy dijo...

P-R-E-C-I-O-S-O

babelain dijo...

Gracias Napi y Jazzy. Da gusto ver a "viejos" conocidos por aquí. A los nuevos tambien, eh?. A todos.

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