¿Me quieres?

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¿Me quieres?

¿Me quieres? Pues claro ¿es que no lo sabes ya? Pero necesito que me lo digas de vez en cuando. Vaaaaale. Pues dímelo ahora. Te quieeeero.
Ana y Emilia eran sordomudas y pasaban el día “hablándose” con las manos y con gestos. En la cama, de noche, alargaban sus brazos buscándose, se palpaban, pellizcaban y acariciaban en el silencio de la noche, que para ellas era un silencio parecido al del día, solo que más oscuro.
Eran bulliciosas, pícaras, solícitas, retozonas y sus vidas se habían mezclado como enredaderas trepando en el mismo muro. En el muro a veces daba el sol y a veces la sombra. Ahora era de día y luego llegaba la noche. Pasaban las estaciones, pero ellas permanecían inmutables, herbáceas, brillando a la luz del sol o la luna. Aquello debía ser la eternidad, o se le parecía mucho. 

7 comentarios:

babelain dijo...

Tenía un amigo en la adolescencia al que llamábamos "Don José o "el Marciano" indistintamente. Repetía solemnemente, con sus quince o dieciséis añitos, frases muy contundentes. Una de ellas era "La vida está llena de contrastes" y se quedaba tan pancho.
Pues eso.

El dibujo es de Mavi, claro.

Saludossssssssss

jose kortozirkuito dijo...

precioso,tierno,rico,bello...como el silencio donde ellas habitan,¡gracias por compartirlo!
Sebi
Reitero lo de mi compi y...felices vacaciones
Jose

Milena - en danza dijo...

Es increíble, hay tantas realidades y tan distintas maneras de oír, ver, escuchar, 'retozar',,, diversidad infinita... Tu manera de contarlo es delicada y distinta... preciosa!
Gracias, el dibujo de Mavi y tu relato son prodigiosos.

Besos

babelain dijo...

Gracias a vosotros, Sebi y Jose, por vuestro cálido comentario.

Intentaremos desconectar un poco en las vacaciones.

Saludosssssssssss

babelain dijo...

Pues si Milena "hay tantas realidades..."
Comentarios como el tuyo y el de Sebi y Jose, animan a seguir. Uno nunca sabe si "calan" estas historias hasta que alguien las lee y comenta.
Gracias en nombre de los dos.

Saludossssss

antonilópez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
antonilópez dijo...

Muy bonito el relato. Me ha tocado mi corazoncillo, que a veces pienso que es de piedra, pero está claro que no.

El dibujo de Mavi, fantástico

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