El Alcayata

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El Alcayata”

Aquel cura era un mamonazo con todas las letras, m-a-m-o-n-a-z-o. Le llamábamos “el alcayata”, ¿que porqué? pues porque cuando se cabreaba, nos gritaba:

– ¡os voy a poner así de derechos!  

Y levantaba el dedo índice que lo tenía doblado casi en un ángulo de 45º. Claro, nosotros nos descojonábamos por dentro porque si nos descojonábamos por fuera nos daba un capón de tres pares de cojones con el nudillo de ese dedo.

            En aquel tiempo llevábamos pantalones cortos, solo al cumplir los doce o trece años se pasaba al pantalón largo, cosas de la época. Un día, estando en la última clase  de vuelta del recreo, sentí unas ganas terribles de ir al servicio, tenía la tripa suelta y como todo el mundo sabe, eso no admite demora. Le pedí permiso al “alcayata” para ir al baño y me dijo que no, que acabábamos de volver del recreo, que espabilara para otra vez. Total, que no me pude aguantar y me lo hice encima. Aquello al principio estaba calentito, pero luego se convirtió en una plasta fría muy desagradable. En aquél tiempo mi timidez era supina, mayor aún que la de ahora si cabe.

Al salir del colegio con aquella carga supletoria y su olorcito correspondiente, busqué las calles menos concurridas para volver a casa. En el trayecto se me unieron un par de perros callejeros olisqueándome por detrás de cerca con mucha curiosidad, lo que hacía que mi vergüenza por ser descubierto aumentara un poco más. El trayecto se me hizo eterno.

Por fin llegué a casa y mi madre me dio una buena ducha. Una vez limpio, llenó la bañera de agua calentita y me quedé allí disfrutando de la tranquilidad del hogar dulce hogar y cagándome en la santa madre del “alcayata” (qué culpa tendría la pobre mujer).

Pues por eso y por un millón de cosas más, decía al principio que aquel cura era un m-a-m-o-n-a-z-o.
Y si no, poneos en mi lugar.

6 comentarios:

Napi dijo...

Y seguramente que esto es sólo un botón del muestrario que Alcayata, el MAMONAZO, exhibía a la menor (y sin ninguna)excusa.
De esas está el saco lleno ¿verdad Bab? ¡¡¡Si nuestras bocas hablaran!!!
Bonito el dibu, Mavi, y emotivo el relato, Bab; muchas gracias.

P.D. - Alguno que yo conocí, disponía de una colección de varas de diferentes largos y anchos, ramas de distintos tipos de arbusto/árbol (porque el cara-de-cabra acostumbraba a pasear por el monte para abastecerse). Y no es que las tuviera guardadas en su casa, no ¡el caso es que las utilizaba en clase, en nuestras cabezas/espaldas/piernas o manos!

babelain dijo...

Pues si, Napi, si nuestras bocas hablaran...
Los nuestros usaban las reglas de madera del dibujo lineal para zurrarnos en las palmas de las manos extendidas si fallábamos declinando "rosa rosae" (por ejemplo), la madre que los parió.En fin, no todos tenían esa mala leche, había algunos que se salvaban.

Saludossssssssssssssssssss

Napi dijo...

Pues vamos a dejarlas que hablen, al menos un poquito: este que te digo (Don Mateo, el jieputa) de entre su colección sobresalía el uso de una palmeta, al modo que comentas, y no sólo para golpear en la palma de la mano, también en las puntas de los dedos: hacía que juntáramos el pulgar, índice y corazón de una mano u otra, y golpeaba con fuerza; incluso a veces nos hacía extender los brazos y colocaba un lápiz bien afilado bajo cada axila, de forma que cada palmetazo dolía en la mano y en la axila . . . lo que tú dices, Bab ¡¡¡la madre que los parió!!!

Ficus dijo...

Y aquello de "Os voy a poner un cero, que os va a levantar ampollas de sangre".
Y digo yo, que obsesión con el rojo elemento tienen estos religiosos, que si la virgen que llora sangre, que si la sangre en vino, que si los estigmatizados, que si... Que gente mas pintoresca (por decir algo suave).

Un abrazote.

babelain dijo...

Ficus, nosotros teníamos un profe de matemáticas que no era cura y nos tenía en "suspenso" con su "ceceo":

Siéntese, tiene usted un:

Z.......eis ((Si había respondido bien)

o (si habías respondido mal)

Z.......ero

Y nos tenía en vilo con la z sostenida.

En fin...

Saludosssssssssssssssss

Johnny dijo...

Vaya pieza este Alcayata. Que no te extrañe que alguno lo acabara clavando en la pared a propósito de su apodo. Tremendo el retorno a casa con el olorcillo. Abrazosssss.

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