La Mandrágora

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LA MANDRÁGORA

Ayer me levanté de la cama con una extraña impresión, me sentía como el esqueleto de un fantasma. Salí a dar una vuelta por el pueblo, pero antes, para disimular, me puse la máscara de un espíritu que tenía en el armario, no sea que la gente se asustara al verme, en el caso de que pudieran verme tal y como yo me sentía. Llegué al bosque y me pareció oír el grito ahogado del orgasmo de un suicida. Vi una mandrágora debajo de una rama de un árbol y la arranqué entera. Dejé en su lugar un trozo de pan, sal y una moneda para compensar, según mandan los cánones. Volví a casa, hice un bebedizo con la planta, lo dejé enfriar, lo embotellé y salí de nuevo a la calle.

En el bar de la esquina estaban sentados juntos en la misma mesa y bebiendo absenta los pre-suicidas René Crevel, Jacques Vaché, Jacques Rigaut y Maiakovsky. Me vi en la obligación de dirigirle una frase que le había oído a Nietzsche y que me pareció ingeniosa, así que les solté de sopetón:

“El pensamiento del suicidio es un consuelo poderoso. Ayuda a pasar más de una mala noche.”

Miraron todos hacia donde me encontraba pero sus miradas me traspasaron, no detectaron mi presencia aunque estoy seguro de que oyeron la frasecita. Después de una pausa, siguieron bebiendo absenta, tristes y cabizbajos. Había olvidado ponerme la máscara del espíritu y como esqueleto de fantasma, apenas soy visible, parece ser. En la mesa les dejé la botella con el bebedizo a base de mandrágora. No los volví a ver jamás. Tampoco volví a levantarme nunca más con la sensación de sentirme el esqueleto de un fantasma. Cuando pase un tiempo prudencial, miraré en los periódicos las noticias de suicidios por sí alguno de los nombrados consumió el acto para el que estaban predestinados o mi bebedizo hizo el efecto deseado.

4 comentarios:

babelain dijo...

Que bueno es el gráfico de Mavi, ¿no?, al menos a mi me lo parece. Le da credibilidad a la historia.
He de decir, para el que no lo sepa, que el bebedizo no surtió efecto y al final acabaron todos suicidándose.
Saludosssssssss

Ficus dijo...

Mandrágora. No sé porque, pero siempre he sentido fascinación por esta planta. Quizá sea porque siempre se le han atribuido poderes mágicos y de alguna manera es un arquetipo.
Y cierto bab, que bueno es el gráfico de Mavi.

Abrazoteeeeessss.

Napi dijo...

Pues vaya un esqeleto de fantasma, ¡qué "bromista" nos salió! Me parece que el Club de los Pre-Suicidas
estaba manteniendo una reunión para tratar el deceso, por golpe de calor, de un par de chavales que vagaron durante diez horas bajo un sol abrasador . . . ¡hasta que "entregaron su agua"!
Peciosa ilustración, Mavi, para otra de tus originales ocurrencias, Bab, gracias por ello.

babelain dijo...

Me alegra que te guste el dibujo; ya lo advertí. La mandrágora podrían recetársela a ciertos políticos:
...En su Herbarium, Apuleius prescribe "para la idiotez, que es enfermedad del diablo o posesión demoniaca, tomar del cuerpo de la planta llamada mandrágora el peso de tres peniques, administrarla para beber en agua caliente... el enfermo pronto se curará." (8) Las creencias más arraigadas durante esta época consideran también que la mandrágora elimina la esterilidad; de hecho hay referencias bíblicas en este sentido (Génesis XXX.14).

Napi, leí sobre el caso ese de los chavales y el estramonio. Una pena. Lo mío es pura ficción, aunque los suicidas son reales. Mavi va a estar contenta con tanta buena crítica.
Gracias y
Saludosssssssssssssssssssssssssssssss

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