El hombre del traje gris

|

EL HOMBRE DEL TRAJE GRIS

(se puede decir…)

Se puede decir que fue un hombre hecho a sí mismo. Desde muy joven tuvo que echarse la familia al hombro debido a la muerte prematura de su padre. Empezó en el trabajo desde el puesto más humilde y con el tiempo llegó a ser uno de los directores de operaciones en una de las más grandes empresas del país. Toda una vida dedicada al trabajo.

Se puede decir de él que fue un hombre sobriamente elegante. Su caminar era de los más digno, lanzaba una pierna detrás de la otra con una cadencia milimétrica, su “taconeo” tenía el sonido preciso, ni muy débil como para no notarse, ni fuerte como para molestar; su sombrero (yo heredé el último) ladeado ligeramente hacia un lado, la barbilla levantada sin exagerar, la mirada sin fijar en ningún sitio concreto pero muy atenta.

Se pueden decir de él muchas cosas, cada uno tiene sus recuerdos y la memoria es selectiva. Yo ahora mismo recuerdo dos anécdotas muy distintas, aunque otro día seguro que hubiera recordado otras:

A principio de los años 60 (1964 seguramente) en este país solo había una cadena de televisión. Todas las noches, el “hombre del tiempo” daba el pronóstico meteorológico para el día siguiente y aunque fallaba en sus previsiones en un 90% aproximadamente, mi padre (de él hablamos) nos mandaba callar religiosamente mientras oía con la máxima atención lo que probablemente no ocurriera al día siguiente. A continuación se marchaba al dormitorio, abría su armario, elegía las prendas adecuadas al “pronóstico” para el día siguiente y las iba colocando meticulosamente en el gabán (yo heredé el último): camisas, gemelos, corbata zapatos, calcetines, chaleco, traje…todo perfectamente conjuntado con las leyes de la sobriedad elegante. Si había una prenda que no encontraba en su sitio exacto, sonaba una voz desde el dormitorio: ¡Marujaaaaaaaa…donde está mi…….!

Otra “anécdota” que recuerdo con especial nitidez ocurrió una de esas raras tardes en las que mi padre estaba en casa; normalmente, cuando llegaba del trabajo, cambiaba su chaqueta por el batín, si quitarse la corbata y después de una frugal (todo en él era frugal) comida (donde soltaba alguna de sus jugosas frases:-¡a este pimiento le falta un día en la mata!- o, esta otra para dedicar un “valiosísimo” cumplido a un plato que le resultaba exquisito:-¡no está mal! ) se echaba un pequeño sueñecito, sentado en el sofá y agarrándose la cabeza con la mano, apoyando su brazo en una mesilla anexa. Pues como decía, esa tarde, mi padre estaba en casa; a una de mis hermanas le dieron unas extrañas convulsiones y se la llevaron a la cama de matrimonio, no nos dejaban entrar a verla porque éramos muy niños aún, pero yo he sido siempre muy curioso y pude asomarme al cuarto para ver esa escena que tengo grabada: mi padre había perdido toda esa compostura que parecía hacerle más alto de lo que era, estaba de rodillas encima de la cama, esperando la llegada del médico y cogía con sus manos la cara de mi hermana, que tenía los ojos en blanco y solo le decía:-¡hija mía, hija mía!- con una voz que nunca más volví a oírle.

Se puede decir de él que era un hombre serio aunque “gastaba” (como decía mi madre) una “gracia riojana” que a veces sacaba a relucir con orgullo; también recuerdo que terminaba muchas de sus frases con un -¡verdad?!,pero no era una pregunta, era una elegante aseveración; también se puede decir que para ir al campo se vestía de “sport” y que fue un deportista “amateur” en sus ratos libre, por ejemplo: portero del F.C Logroñés (imagino que allá por 1.925 aproximadamente) y boxeó con el Campeón de Álava al que “noqueó” con un directo en la barbilla: -“le hice pink, y se me derrumbó”-. En fin, anécdotas hay para dar y tomar, de todos los colores y sabores, pero hoy me quedo con estas, con mucho cariño.


10 comentarios:

babelain dijo...

El dibujo es de Mavi como es habitual; la foto es de la época (aunque me he permitido algunas licencias, como siempre jejeje)

Napi dijo...

Joe, Bab, los recuerdos del padre me asaltan (¡ellos solitos!) últimamente también a mi.
Gente curtida por el siglo con menos luz de los ya de por sí incendiados de asonadas que ha tenido este ingrato país. Supervivientes por naturaleza, tuvieron que aguzar el ingenio sin perder el sentido del humor en el viaje.
Lo gracioso del asunto es que cada vez que cruzo las piernas de una determinada manera, o cuando mi rostro asoma, entre blanca espuma, en el espejo: reconozco su mirada y sus ademanes en el trazo de la maquinilla (¡bueno, él usaba navaja de barbero!) bajando por las mejillas . . . ¡es él quien me saluda cada día!
Gracias por tan hermosos recuerdos, Bab, coinciden con el tipo de los que tengo esta temporada . . . ¡cosas de agüeletes!
La foto, una delicia. Y el dibujo simplemente maravilloso. Gracias Mavi

fredericio8 dijo...

los recuerdos hacen que las personas no acaben de desaparecer de este mundo , siempre estaran ahi , mientras se les recuerde , en mi caso me acompañan aunque intento prepararme para el momento en que ya no esten aqui fisicamente , es dificil de aceptar una perdida , pero la vida sigue y el camino que hemos trazado orientara a los que vienen detras , siempre necesitamos de su referencia , de su buen hacer , de sus vidas inconclusas , siempre hay algo mas que decir saludos bab mavi , tratandose de boxeo me has dao. frede

babelain dijo...

Espero no haberte "dao" muy fuerte, Frede. Gracias por la visita y el comentario.

Jazzy dijo...

Hola
Muy entrañable tu historia Bab, leerla , sentirlo y emocionarme, ha ido todo en el mismo pack, eso de los recuerdos para mí, es algo agridulce por lo que representa el dolor de la ausencia.
Has descrito al personaje con sus costumbres, sus rasgos sin prescindir en detalles
Un relato con mucho sentimiento muy rico en matices
La portada de Mavi increible como siempre, el caballero porta mucha elegancia y serenidad.
fantásticos los dos, gracias

Jazzy
un kilo de saludos

vikingo dijo...

Respeto y mas respeto, el padre es el padre, me alegro por ti Bab, que tengas al menos gratos recuerdos de tu padre. En cierta ocasion te conte algo, le sigo teniendo respeto, pero no cariño, asi que este post al menos a mi me pone triste, por que no vi ninguna figura que admirar. No cuando esa figura lo unico que infundia en mi infancia era miedo.

babelain dijo...

Gracias Jazzy, los recuerdos son así, no?. Se lo diré a Mavi. Saludossssssssssss.

babelain dijo...

Ya Viking, recuerdo perfectamente lo que me contaste. Todos tenemos vidas diferentes y por lo tanto, recuerdos diferentes; también te he oído recuerdos muy agradables y en alguna ocasión han sido vivencias parecidas por lo de haber vivido ambos en el norte de África. Saludossssssss

Marta dijo...

Cuando pierdes a alquién que quieres los recuerdos duelen, al principio. Luego con el tiempo te llenan de ternura y te emocionan. Así me pasa a mí. Muy bonito babelain, "se puede decir" que he pasado un rato muy agradable leyendos pequeñas anecdotas sobre el hombre del traje gris. Besos.

babelain dijo...

Gracias, Marta; tienes razón; mi padre murió ya hace tiempo, por eso puedo escribir sobre él de una forma menos traumática y más agradable. Y para mi es el colmo de los colmos que alguien "pase un rato agradable" leyendo uno de mis relatos relato.

Publicar un comentario