Hay costumbres que
nos pasan desapercibidas, hasta que un día caemos en la cuenta de
que son bastante extrañas; sobre todo si se las contamos a alguien.
Pongo dos ejemplos:
Desde tiempo
inmemorial, cuando voy a salir y tengo que ver a alguien de los no
habituales, me miro antes al espejo y pronuncio muy bajito, casi
susurrando, la frase “puede ser”, sin separar mucho los
labios. Se supone que el que está mirándome desde el espejo es la
persona con la que me he citado y quiero ver que impresión le voy a
causar.
Por la mañana
temprano, cuando me levanto, voy a la ventana de salón y descorro
las cortinas. En realidad quiero confirmar que no hay ningún muerto
en el jardín. Luego, más tarde y antes de salir, hago lo mismo
desde la ventana del dormitorio. Espero que no haya ningún cadáver
o similar en el carril que llega hasta la casa. De momento solo he
visto aparcados mi coche y la vespa. Ningún incidente digno de
relatar hasta la fecha.
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Añoranza:
Desencantado por el
beso...
...añoro mi vida de
batracio ----- 0 ----- Y para conpletar el post: Versión del tema de The Kinks "No soy como los demás" que aparecía en el 2º CD de Babelain "Saliendo del Laberinto".
Publicado por
babelain
en
23:59 |
Etiquetas:
Música
El SPAÑISH BLOGS DREAMS TEAMS presenta la IV
entrega de THE
OTHER BEATLES COLLECTION:
The Other White Album
Destacaría en el disco 1 (por destacar alguna) el "Glass Onions" de John Kilzen y el "Happiness is a warm gun" del actor Joe Anderson.
Y en el disco 2.- Sexy Sadie del catalán David Amills (Damills para los amigos).
Y Cry Baby Cry de Samian.
The Other Yellow Submarine
Aquí y en este momento destacaría el "Only a Northern Son" de Gravenhurst
y "Hey Buldog" de The Gods
The Other Abbey Road
Puedo destacar y destaco (en este momento) la intensidad de Ike And Tina Turner en "Come Together" y el "Because" de Pedro Aznar; pero no puedo dejar de señalar el sentimiento de Bob Dylan recordando en directo a su amigo George en "Something"
He leído por ahí que alguien
“se suicidó en legítima defensa”. Yo no. Yo me suicidé en
defensa de la humanidad (propiamente dicha).
Ahora que caigo, si llego a
saber que podía inventar una frase como esta última, a lo mejor no
me hubiera suicidado. No es que sea gran cosa, pero por algo se
empieza.
A lo que vamos; ¿quién
necesitaba a un tipo como yo, con poca capacidad de sufrimiento y
mucha para disfrutar de la vida? Un tipo que ya solo vivía de las
rentas y no aportaba nada a la sociedad. Alguien que se asomaba
frecuentemente a las ventanas o a los espejos buscando respuestas, o
lo que es peor, milagros. Que traficaba con sombras y recuerdos de la
niñez. Que cantaba muy bajito para que no lo oyera nadie. Que huía
de las tertulias y ansiaba ser invisible, a ser posible, todo el
rato.
¿Quién necesitaba a un tipo
que odiaba los espectáculos en general? Que creía en los
presentimientos de los mirlos, o en el equilibrio de las derrotas, o
en la heroicidad de los gestos inútiles.
Ahora, en esta especie de
limbo, donde también se encuentran ilustres personaje suicidados
como Rene Crevel, Jacques Rigaut, Maupassant, Tralk... me encuentro
en mi salsa. Aunque a algunos aún no se les ha desinflado el
hinchado ego del todo. Pero están en ello y poco a poco hacen como
que notan mi presencia y bajan algunos peldaños de su pedestal.
Algún día podré sentarme
con ellos a tomar un café y, como hablo muy poco, no se notará
mucho que no domino su idioma.
“Por fin sabré quien soy”
parece ser que dijo Borges en su último momento. Yo aún no lo he
descubierto. Tiempo al tiempo.
Jacques Rigaut
Maupasant
Trakl
Para compensar os pongo una
canción del 2011.
Así presentaba entonces el
E.P. Donde figuraba esta canción:
El
11 del 11 del 11 a las 11 de la noche es un buen momento para
publicar el último E.P. de Babelain. Un E.P. atípico, con cuatro
canciones y un instrumental. Esta vez no hay versiones.
(Todas
las voces e instrumentos por Babelain. Mavi silba conmigo en "El
Héroe razonable)
Eso
es lo que dura este single de versiones de dos temas no muy conocidos
de The Kinks. Son dos canciones de las que solo los muy fans del
grupo conocerán (los que comprábamos sus singles y E.P.s nada más
salir al mercado y los “fundíamos!” dándole vuelta y vuelta en
el plato hasta sacarle todo el jugo)
Canciones
casi desconocidas pero que tienen todo el sabor de la música de
principios de los 60. He intentado sacar un sonido lo más parecido a
los de aquellos tiempos.
Y como no puedo resistir la tentación, os pongo una versión made in Babelain de un tema bastante extraño de The Beatles, el instrumental que aparecía en el Magical Mystery Tour: "Flying". Como si no tuvieran montones de magníficas canciones los Beatles, voy y me pongo a versionear un instrumental perdido por ahí y que poca gente recuerda, pero uno es así de friki.
1ª Voz.- Si eres muy iluso te
puedes ilusionar con esa ilusión. ¡Al loro!
2ª Voz.- Lo heredas todo, lo
bueno y lo malo. Así que ¡cuidadito!
3ª Voz.- Al carajo, joder.
Delira, delira hasta derrapar y ¡que nos quiten lo bailao!
¿Al loro? …..¿Cuidadito?.....
¿Que nos quiten lo bailao?
¡¡¡¡¡¡Basta de cháchara!!!!!!
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Y para finalizar, os pongo una canción muy seria del segundo disco de Babelain (Saliendo del Laberinto): Desayuno con Clint Eastwood:
Os dejo aquí algunos de los comentarios que en su día me regalaron dos viejos conocidos (uno de ellos está en paradero desconocido en estos momentos):
Napiato dijo:
El
punto es el falsete del primer "Era
Clit Eastwood; sí, era Eastwood . . ." ¡Tremendo
el cachondeo de esa voz! ya
te dije que me sorprendió la puesta en escena literaria del tema. Y
es que recuerdo que durante unos meses sólo
conocí la versión instrumental, así
que para mi es un refrescante chascarrillo
Vikingo
dijo:
Pues
como decía, me encanta este tema, sea de cashondeo o no. Yo no lo
veo así. Yo lo veo como otra expresión de originalidad dentro de la
mente de Bab, que seguro es admirador de este gran actor y director.
Claro que con esa música entre bossanova y spaguetti western...jeje.
Yo también la escuché en "La Jungla", sin letra y luego
me llevé esa sorpresa en "Laberinto". Sea como sea, es uno
de esos temas que me gustan y me epató para bien. Gracias Bab.
Así que hoy, post completito: Foto, minirelato (por decir algo) y canción. Tres por el precio de uno. Más barato que en la calle.
La casa de campo estaba bastante
alejada de la ciudad. En el salón, sentados alrededor de una
destartalada y gran mesa de madera, estábamos William Burroughs ya
mayorcito (Bill para los amigos) con un impecable traje gris y
sombrero, Miguelito Bosé con 18 añitos y con el torso al
descubierto, mi madre (muy jovencita, mucho antes de ser mi madre) y
un servidor (en la actualidad).
Bill se levantó sigilosamente,
cogió su escopeta (que ya estaba cargada por él, no por el diablo)
y salió al porche. Atardecía y yo, por hacer algo fuera de lo
normal y enrarecer un poco más el ambiente, puse en el tocadiscos
“Hiroshima” de Sun Ra.
Sonaron varios disparos y Bill
volvió a entrar en el salón. Chapurreó en español algunas frases:
“Pollos occidentales no
disciplina. Al atardecer … no entran en corral. Yo les enseñaré...”
Miguelito
Bosé se reía y tarareaba una de sus canciones por lo bajini.
Mi
madre me susurró al oído:
“Qué
raro es este Bill, ¿de qué le conoces?... Se parece un poco a tu
padre; si tu padre hubiera nacido en Venus.”
Y
yo, susurrando a mi vez:
“Para
raro, “el” Miguelito, con esa sonrisa angelical a primera vista,
pero ...”
Mi
madre, para romper el hielo después de esos disparos preguntó a la
concurrencia:
“¿Quien
quiere gazzzzzzzzzzpacho?” No
sé porqué arrastró tanto la z, nunca lo había hecho así en su
vida. Supongo que se había contagiado del ambiente.
Miguelito
quería gazzzzzpacho. Mi madre y yo, también. Bill se sirvió un
bourbon. “Hiroshima” acabó y salimos todos al patio. Los pollos
estaban en el corral, excepto uno que yacía en el suelo, muerto.
Bill:
“Efectos colaterales... yo disparar al aire y …
bueno... así aprenderán los pollos...”
Miguelito:
“El gazzzzzzpacho, excelente, señora.”
Mi
madre: “Graciasssssssssssssssss.” (No
sé que le pasaba a mi madre, arrastrando zetas y eses. Supongo que
quería hacerse la exótica. ¡Que raro! Nunca había sido así).
Saqué la
guitarra al porche y me puse a improvisar algo. Enseguida, Bill se
puso a recitar su Oración al Día de Acción de Gracias:
“Gracias
por el pavo silvestre y las palomas comunes destinadas a
convertirse en excremento en los intestinos de América, gracias
por un continente para despojar y envenenar, gracias
por los indios que apenas ofrecieron batalla y peligro, gracias
por las vastas manadas de bisontes para matar y
despellejar, abandonando
a la podredumbre el cadáver, gracias
por las recompensas a los lobos y coyotes, gracias
por el SUEÑO AMERICANO que vulgariza y falsifica hasta que
brillan las mentiras desnudas, gracias
por el KKK, por los leguleyos asesinos de negros que
hacen muescas, por las damas decentes de rostros retorcidos
y malos y amargos y
malvados que van a la iglesia, gracias
por las calcomanías de “mata a un puto por Cristo”, gracias
por el laboratorio SIDA, gracias
por la ley seca y la guerra contra las drogas, gracias
por un país en que a nadie se le permite ocuparse de
sus propios asuntos, gracias
por una nación de chismosos, sí, gracias por todos los
recuerdos, …hecho,
déjame ver tus brazos,…sí, siempre fuiste un
dolor de cabeza y un pesado, gracias
por esta enorme traición última al último y más grande de
todos los sueños humanos.”
Después de un silencio un tanto incíomodo, Miguelito se puso a cantar Don Diablo:
“Don
diablo se ha escapado Tu
no sabes la que ha armado Ten
cuidado, yo lo digo por si... Anda
por rincones y
se esconde en los cajones de
la presa que decida conseguir conseguir,
si sigue así yo
se lo voy a decir Que
te cante, ¡ ay ! mi niña como
gozo cuando guiñas yo
quisiera darte un beso chiquitín con
un swing por aquí por allí un
beso chiquitín con un swing haa ! un
beso chiquitín con un swing Te
agarra muy suavemente Te
acaba en un pis pas No
tiene moral Y
es difícil de saciar Te
gusta y todo lo das...”
La
cantó a capela (me pilló desprevenido y no me atreví a acompañarle
a la guitarra) contoneándose lascivamente delante de Bill, que
disimulaba sus naturales instintos sorbiendo pequeños tragos de
bourbon y fumando un cigarrillo con aparente desgana).
Al
acabar la canción, mi madre, aparentando desparpajo, volvió a
preguntar:
“¿Alguien
quiere más gazzzzzzzzzzzpacho?”
La tarde no dio para
más, pero creo que ahí había materia para rato. ¿Es que no?
Mi madre de jovencita.
"La vida está llena de contrastes"; frase preferida de un amigo de la infancia al que llamábamos "Don" José, alias el Marciano.
¿Y a dónde ir, fuera, decidme, cuando no llevas contigo la suma suficiente de delirio? Con esta frase de “Viaje al fin de la noche” del controvertido escritor L. F. Cèline, comenzamos este blog, pues eso, con una suma suficiente de delirio (espero que sea suficiente). Intentaremos publicar por aquí: Música, escritos, fotos, videos y lo que surja bajo el nombre de Babelain y colaboradores. Como siempre (ingenuo de mí) se esperan comentarios.