Babelain. Ballet I, II, III (Rarezas)

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Con el título de esta nueva entrega de Babelain “Rarezas”, vais avisados, así que no protestéis luego.

Empezamos con un instrumental titulado “Ballet”, con tres partes diferenciadas. En su momento publicamos esta pieza en el “Sin Palabras Vol. 2”, astutamente cortada en tres piezas por mi amigo Napi, mezcladas entre otros instrumentales para no asustar al personal. Aquí va del tirón (apañaos como podáis).

En este instrumental suena un teclado Casio del año de la pera, grabado en un cuatro pistas de casete, con sus fallos imposibles de arreglar, ya que el máster está perdido. Utilizando el piano, el órgano, el banco de sonido y ritmo del teclado, batería acústica Yamaha, el sonido de una muñeca (La Sirenita) grabado en dos pistas, arpa de boca, maderas, rascador, maracas, armónica etc.

Hubo un intento de utilizar la pieza para una coreografía de unas amigas, pero el proyecto se fue al traste.

Hay premio para el que llegue al final del instrumental.



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CalenDiario. Dos de agosto. Arthur y Georges.

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2 de agosto

Arthur y Georges




Luz crepuscular. Árboles. Alguno parece a punto de arder. Calor sofocante. El suelo es de albero. En un banco, sentado, descansa un tipo con barba peculiar. Un paseante desastrado le pregunta:


- ¿No será usted, por casualidad, Georges Perec?
- Nunca. Excepto hoy.


El pájaro en la rama de al lado se asombra y suda. No canta por no molestar.


- ¡Caramba! Aprovechemos pues. Pero si desvarío no me lo tenga en cuenta porque “Yo es otro”; al menos durante un rato.
- Eso me produce una desilusión. Calculada, claro está.


- No me robe usted el fuego, el poeta soy yo.
- Ya, yo solo camino por los muelles, rozando las paredes, perdiendo el tiempo. Sin deseo.


Un poco de brisa . Un poco de tregua al calor sofocante. Arthur presume un poco.


- Pues yo ya lo he olvidado todo, a base de mucha paciencia ¿sabe?
- De pronto he descubierto que no sé vivir, que no sabré jamás.


- ¿No se ha dado cuenta de que el hombre interpretó ya todos sus papeles?
- No se puede vivir mucho tiempo en el frenesí.


Georges se va sintiendo más cómodo. Reprime un bostezo, esta noche ha dormido poco.


- No sé si me entenderá, pero yo debería tener un concierto de infiernos.
- El antídoto a eso podría ser utilizar gestos de autómata: Corcho en el agua: ir a la deriva, seguir el tumulto, deambular.


- ¡La hemos vuelto a hallar! La eternidad es el mar mezclado con el sol...
- … para llegar allí, casi nunca hay barcas, pero puedes cruzar a nado.


Un trueno. Comienza a llover a cántaros. Ellos ni se inmutan y miran al frente sin hablarse. El albero queda empapado. Escampa de sopetón. Se dan la mano y cada uno tira para un lado con su estilo característico. Oscurece muy despacio.



(Improbable encuentro de George Perec con Arthur Rimbaud. Las frases son suyas, aunque un pelín adaptadas para que parezca un dialogo real)




Babelain. Gran Reserva "Instrumentales". 8 años de Toto Vaca.

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Hoy, 26 de octubre, cumplimos ocho años con este blog. Os dejo con el comentario de Rick  http://eltugurioderick.blogspot.com.es/ para este Gran Reserva "Instrumentales":


"El Señor Babelain, más conocido entre sus fans como Bab, tiene en su extenso repertorio muchas piezas instrumentales; lo cual es lógico, porque para muchos de nosotros -y supongo que para él también- la voz es un simple instrumento más, que se puede usar o no a conveniencia del músico. Y aquí nos trae una selección revisada y “remasterizada”, como él dice, de algunas de esas piezas que ha reunido bajo una presentación lujosa y muy cuidada, como es su costumbre (hay en concreto un juego de fotografías en las que se cita a “Bab El Ain and His Magic Garden Arkestra”, que me recuerda un cruce entre el “Sargent Pepper’s y la prestancia del fabuloso Daevid Allen). Da gusto, en los tiempos que corren, tener delante una mezcla tan agradable de envoltorio y contenido, en un total de dieciséis canciones que son estas:


Leche merengada: El arranque tiene un juego de percusión con aire caribeño que se convierte en funky con la entrada del bajo, y de pronto surge el sonido de un órgano que recuerda al Hammond de los Booker T & The MG’s; pero cuando ya creemos estar en un night club de los 60, llegan esas cuerdas tan eléctricas como vaporosas, casi hawaianas, que son el sello más reconocible de la escuela Bab y que se quedan protagonizando la pieza. Y todo esto, en dos minutos y medio: sorprendente. Sabe a poco.

Paseíto después de la lluvia: Aunque la utilidad de este breve ejercicio de estilo, de tan solo un minuto, fue el acompañamiento musical a un poema de Lisi Prada, el dibujo de guitarra con la presencia fugaz de un platillo suena aquí como pensado para “restablecer la calma” después de la alegría con la que se inaugura esta recopilación, y recuerda el espíritu de la escuela minimalista de los años 70/80 (Vini Reilly sería buen ejemplo), buscando la máxima eficiencia con la mayor simpleza.

Larga espera, cita corta: Otra pieza creada para la función de “acompañante”, en este caso de un corto del director Rafatal. Pero también tiene espíritu propio: esas guitarras somnolientas, con esa pulsación que suena como desafinada, podrían recordar a una banda de surf víctima de algún tipo de desmayo, y el tono general resulta casi febril. Sí, tal vez esos ambientes pueden parecer insanos, ponzoñosos, pero tienen un gancho invisible que te atrapa. Como si la sombra de Link Wray anduviese cerca...

Esther: También esta tuvo una finalidad, que fue representar musicalmente la presencia sobrecogedora de “una” Esther como símbolo de la fatalidad. La estructura está muy marcada, aunque a su alrededor aletean esas notas de pedal como cuervos, que para Bab eran golondrinas. Da igual: seres alados. Y la percusión aumenta el tono general de dramatismo. A quien no lo recuerde o no lo haya visto, le recomiendo repasar la entrada en la que figuraba esta pieza dentro de un conjunto de imágenes y texto.

Cabalgando: “Compás 5/4”, dijo Bab, y algunos nos pusimos a elucubrar sobre posibles parecidos hasta que él mismo citó el “Take five” como inspiración; para los que no sabemos distinguir unos compases de otros, con ese ejemplo fue suficiente. Pero hay más cosas aquí: el ritmo es más lánguido, las guitarras suenan por momentos con ese aroma fronterizo que las hace tan cálidas, y la armónica le da un toque definitivo que lleva al conjunto hasta la categoría de posible banda sonora para un western.

J’suis d’accord: Las versiones son un modo eficaz de ejercitarse buscando nuevas posibilidades en los trabajos de otros. Por ejemplo, aquí tenemos una clásica de Françoise Hardy, aquella francesita cuya belleza -creo yo- superaba su categoría como cantante. Su cancioncilla se convierte aquí en una melodía que mantiene el espíritu de los 60 pero desde otra perspectiva: la banda de club con organista al frente que diseña la banda sonora del local. Es una recreación completa y muy atractiva.

Talk talk: Para la segunda versión de este recopilatorio Bab recurre a una clásica total del garaje, la canción señera de los Music Machine (de la que incluso tiene una versión cantada). He de reconocer que la original no es de mis preferidas en ese estilo; y tal vez sea por eso, pero resulta que prefiero esta versión, que enriquece el ritmo general, demasiado seco para mi gusto, y le da una perspectiva casi psicodélica con ese juego de guitarras y pedales que le añade matices y la hace menos repetitiva.

Flying: La última de las tres versiones incluidas aquí es un homenaje a los Beatles, lo cual implica, para cualquier músico, que hay ir con cuidado. Bab mantiene el “respeto debido”, como suele decirse; pero sin modificar la esencia ha sabido actualizar el sonido haciendo que nos resulte inmediatamente reconocible y al mismo tiempo con la frescura que da ese juego de guitarras, haciendo una curiosa mezcla entre su espíritu psicodélico original y una vaporosa influencia surfera.

Western tibetano: Sí, el título es un curioso contrasentido; pero tal vez por lo bien que encaja todo o porque ya vamos sugestionados, al final resulta creíble. La batería organiza la estructura con varios tipos de parches y platillos, luego llega el bajo y a partir de ahí probablemente la mayor parte del trabajo corre a cargo de los teclados, que mezclan sonidos orientales (con apariencia de cuerdas) con algunos fondos fugaces con mucha profundidad. Es una pieza muy trabajada, como de orfebrería.

Qué día el de aquella noche: Ya casi desde el principio se palpa, como en las tormentas, un ambiente eléctrico, denso. Sin embargo no estamos ante un esquema rockero simple: el sonido de esas cuerdas y el dominio de los pedales puede recordar a un cruce entre los ambientes que creaba Steve Hillage con la ejecución y el tipo de escalas que emplea Jeff Beck en gran parte de su carrera. Incluso hay tonos heavy pero con matices muy elaborados, en otra labor que ha debido de llevarle su tiempo.

Verano: Siguiendo con las piezas laboriosas, de muchas horas y días, también en esta hay un juego de esquemas que no se consigue a la primera. Bab dice que la concibió como un collage, un equilibrio entre contrastes, y creo que esa definición es la más ajustada. El protagonismo principal lo lleva el juego de guitarras en tonos distintos pero con un factor común, que es el sonido tan etéreo como acuoso que consigue con esa exhibición de digitaciones y pedales en una mixtura brillante.

¿Qué es esto, un huevo?: Aquí hay una gran variedad de percusiones, teclados y cuerdas. La base rítmica recuerda a una pieza funk, pero casi todos los instrumentos se convierten en solistas en algún momento de la pieza; las cuerdas a veces parecen voces, algún teclado recuerda a los venerables moog de los años 60, y el conjunto es tremendamente variado aunque en su esencia hay una línea melódica clara. Podría haber sido un single discotequero de aquellos tiempos.

Si entro en tus ojos: En esta pieza (que en origen era cantada) hay un espíritu “latino”, con ese acorde casi tradicional que va apoyado en algunos detalles de la percusión y a la que esas notas de cuerda con pedal añaden el efecto de pinceladas en un cuadro que nos trae una impresión de relajamiento, de calma. El conjunto suena apaciguado, muy de tarde veraniega.

Utungo Nyeusi: No sabemos qué significa ese título (si es que significa algo), pero por la fonética es fácil deducir que estamos ante una pieza de espíritu africano… más o menos. Las percusiones sí nos lo recuerdan, pero las cuerdas ya siguen su propio camino e incluso hay algunos detalles de teclados (en momentos con sonido de xilófono) que le dan un tono muy vivo. Hace juego con la definición estrambótica de la supuesta “banda” que la interpreta junto a él (Kouakou & Les Super Etoiles).
El velo de Maya: En su arranque puede parecer un funk con detalles que recuerdan al jazz rock de los años 70/80, y a continuación surgen ecos de cuerdas con tratamientos muy variados en un sonido general más lejano, de influencias psicodélicas. A mitad de camino hay un breve respiro, y luego una sucesión de cuerdas que cruzan sonidos y luego se apoyan en una magnífica escala de bajo como un transporte hacia el final de la pieza, de esas que cuanto más se escuchan más matices se descubren en ella.

Tertulia de estrellas y aerolitos: Cuando Bab dio a conocer esta “tertulia” por primera vez, el comentario que hizo Ficus (un veterano bloguero) fue que era “un instrumental etéreo, para dejarse llevar” y añadía que tal vez haya que vivir cerca del mar para sonar así. A mí el sonido de las guitarras también me parece acuático, marino; pero seguramente el espacio y el mar tienen sonidos comunes, y de eso va esta pequeña joyita que cierra una selección tan bien escogida como variada. Queremos más."


Bab El Ain and his Magic Garden Arkestra:

 (Fue complicado reunir a los miembros de la Arkestra para la sesión fotográfica, pero al final lo conseguimos)









Link con portadas y  fotos incluidas

https://mega.nz/#!8t9AzBjK!ftMI6oLZzzUpINMJ7vpVCbPKNchSo9rSVXAFYzLfAEQ



CalenDiario. Dieciseis de agosto. Y a pesar de todo eso.

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Dieciséis de agosto




Y a pesar de todo eso

Me gustan las sombras en las fotos
y el silencio en blanco y negro


Jugar con imágenes opuestas
Adentrarme en el eco del objeto


Bajar del pedestal a los rumores
y a los gestos inútiles o ambiguos


Caer de bruces en el pasado
y refrescar esa música imposible


Encontrarme descifrando
la gravedad del destino


Aunque sepa que es mentira
ese azul en el vacío


No me gustan los sueños falsos
ni las puertas de marfil


De pronto, sin previo aviso
cuando el viento es fresco y rueda
perdemos la llave del cofre


En un remoto pasado
encajaban los colores
los sabores, los olores


Ahora la huella del tiempo cruje
no hay forma de escabullirse
en un paisaje inocente


Nunca vuelve el primer día
y se repite la historia
que creíamos ajena


Y a pesar de todo eso
(cuando olvidas los puñales)
eres lo que necesito

CalenDiario. El mundo es un pañuelo

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24 de septiembre

El mundo es un pañuelo


… y allí estaban el Astrónomo Autónomo, el Médico Enfermo, y la Santísima Trinidad. Esta última, en reunión privada y decisión muy discutida, había acordado que su portavoz fuera El Espíritu Santo.

La sala era aséptica, pero tenía algo de Observatorio Astronómico, algo de Hospital Privado, y unas goticas de Catedral (gótica, por supuesto).

Los roces entre los allí reunidos eran inevitables, aunque el Espíritu Santo no paraba de salmodiar, con esa voz de pito característica, que el Amor lo amor... tigua todo. “El Padre” tenía cara de malas pulgas, probablemente por no haber sido elegido portavoz oficial del triunvirato. “El Hijo” parecía divertirse con todo aquello, pero no perdía la ocasión, y a la primera de cambio, se ponía a inventar parábolas en plan escritura automática, sin ningún tipo de filtro(*). El Astrónomo parecía ausente, como en la Luna de Valencia, y de vez en cuando pensaba en la miseria que le quedaría de pensión al jubilarse. El Médico Enfermo se auto auscultaba y auto recetaba cada dos por tres, poniendo cara de autosuficiencia.
Todos llevaban batas blancas excepto El Espíritu Santo, que iba a pelo, con sus plumas blancas. El Astrónomo Autónomo se había confundido de estuche, y en vez del telescopio se había traído un violonchelo. No se cortó un pelo y se puso a tocar bachata como un poseso. La Santísima Trinidad aportó a la reunión unas tortillas de patatas sabrosísimas y una garrafa de vino del Priorato.
El Médico Enfermo se ofreció a recetar, al módico precio de 50 eurillos, cualquier medicamento que pudieran necesitar los contertulios; pero al final nadie se fiaba de un médico enfermo.

Resultó que no había tanto Amor para amor...tiguar todo y se lió la de Dios es Cristo. Aquello terminó como el Rosario de la Aurora. El Médico le dijo a “El Hijo” que se metiera sus parábolas por donde le cupieran. “El Padre” se lió a bastonazos con el Astrónomo”, al parecer odiaba la bachata. El Espíritu Santo”, que era hembra, se tomó todo aquello como una afrenta personal y empezó a volar por encima de los asistentes y cagarse encima de ellos, con gran puntería, por cierto. Parece ser que, en último término, fue “El Padre” el que llamó a la Guardia Civil (uno de ellos venía cantando fandangos de Huelva a voz en grito). Se los llevaron a todos al calabozo. Para El Espíritu Santo habilitaron una jaula especial, más pequeña y con barrotes más juntos. Como todos tenían muy buenos abogados, salieron en libertad sin cargos. A partir de ese momento intentaron evitarse, aunque a veces resultaba inevitable algún encontronazo, como es lógico; el mundo es un pañuelo...

Babelain. Tertulia de Estrellas y Aerolitos. Instrumental.

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(Portada del Single donde figuraba este instrumental)

Con este mini instrumental cerramos el CD Gran Reserva Instrumentales. Ya vendrá el de “Rarezas”, ¿creíais que os íbais a escapar del suplicio?

Os pongo otro comentario de Ficus, a ver si nombrándolo aparece por arte de magia.

...un instrumental etéreo para dejarse llevar ( creo que para hacer canciones así, hay que vivir cerca del mar. De esto los californianos en la época dorada sabían un montón ).

En su momento publicaremos aquí el CD completo con la parafernalia correspondiente.



https://mega.nz/#!dxl20IRZ!nsMT8RI6-oVY8owu5fcTnQU-gqCTVsva_tnsIFxowN8

CalenDiario. Diecinueve de septiembre. Atardecer en Tavira.

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(Tavira. Septiembre 2017)

Eva iba en el AVE comiendo uvas con parsimonia, como si fuera Ava (Gardner) en alguna de sus películas. Para distraerse de los extraños pensamientos que le acechaban últimamente, leía “Ubú Rey”, pero no conseguía concentrarse en la lectura. Miró por la ventanilla y recordó nítidamente aquél atardecer en Tavira, con el cielo rompiéndose en mil pedazos y los pájaros volando en cámara lenta, con un silencio estremecedor; y aquella insana sensación de que ya la vida no daba para más...

(Tavira. Septiembre 2017)

Babelain. El Velo de Maya. Instrumental.

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(Portada del E.P. que contenía el instrumental "El Velo de Maya)

Nuestro gran amigo Ficus (en paradero desconocido) escribió esto en la presentación del CD donde venía este instrumental:

"Aires de rock clasico, wha wha y percusión demoledora, que se tornan tranquilidad y mas tarde sicodelia. Todo ello en escasos tres minutos bajo el apodo de "El Velo de Maya" .

Instrumental seleccionado para El Gran Reserva de Instrumentales.




https://mega.nz/#!UwF1xaJC!f8SQXDujsuX9CUtTzCQvn71nhyWlFHNJdF3SJBnPtyQ

CalenDiario. Veinte de agosto. Ni de coña.

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Veinte de agosto



Ni de coña


El cuatro de febrero de este año escribí un poema (a quién le importará esto, digo yo) de título “Reconforta”, que terminaba con estos versos:

La Eternidad engaña
eso reconforta un poco

Quedaba muy bien para terminar el poema, pero el otro día me encontré con un viejo amigo, que hacía mucho tiempo que no veía, y me dijo que en un momento de su vida compró un billete de tren para “La Eternidad”. Se subió a ese tren con ilusión pero poco a poco se fue cansando de la broma. Se le cayeron algunos dientes, se quedó casi calvo y le salió una prominente barriga. Al final, acabó bajándose en una estación que resultó ser Sebastopol. Allí compró otro billete, pero esta vez para “El Principio”. Tampoco llegó al Principio, harto de tanto chucu chú del tren, aunque recuperó casi todos los dientes y el pelo. Le quedó algo de barriga pero no mucha. Se bajó en mi pueblo y entonces fue cuando me contó el viaje de ida y vuelta, pero no con pelos y señales, porque ni él estaba de humor ni yo me creía mucho lo que me estaba contando. Todo el mundo sabe que el tren hacia “La Eternidad” no pasa por Sebastopol ni de coña.




Kouakou & Les Super Etoiles-Babelain- Utungo Nyeusi. Instrumental

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Así presentábamos en el blog en 2014 al heterónimo de Babelain "Kouakou & Les Super Etoiles": 

Grupo Instrumental integrado por músicos de Alto Volta (Burkina Faso) y Nigeria, de difícil catalogación, cuyos miembros eran todos zurdos, homosexuales, negros-albinos y con una media de edad de 19 años. Editaron una casette con cuatro temas instrumentales en un sello francés de tercera línea, al conseguir el 1º premio de concurso de grupos noveles de su país, celebrado en la capital Ouagadougou en 1968.

Su música bebe de distintas fuentes: tradición africana, psicodelia USA, garaje, surf, Morricone etc…Y se hizo muy popular en las salas de baile de la época en Alto Volta.

Este single, editado en un sello etíope ya desaparecido, llamado “Rare Diamond”, contiene dos de los cuatro temas incluidos en aquella legendaria e inencontrable casette:

Cara A.- Utungo nyeusi
Cara B.- USFRAN (Bobo-Dioulasso)

Este último tema estaba dedicado al club US FRAN, el club de fútbol más popular de Burkina Faso en aquellos años. Más tarde, alguien le puso letra y se convirtió en el himno oficial del club, al grabarlo una orquesta popular de Bobo-Dioulasso.

Formación:

Kouakou.-  Líder, guitarra y percusión
Okwonkwo.- Bajo y percusión
Salif.- Batería y percusión
Tiassarama.- Flautas, clarinete, armónica, teclado, percusión y guitarra.


No he podido encontrar más información de este oscuro grupo africano. Si alguien puede aportar más sobre ellos, le rogaría que me lo hiciese saber.

Seleccionamos la cara A del single (Utungo Nyeusi) para el Gran Reserva de Instrumentales.

Utungo Nyeusi



https://mega.nz/#!p4N2zDDT!j7Fb7aTndh_l8ZM1O36MQ94bSNLI01PaA1e7wmCniQc