Encaje

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(Imagen tomada prestada de un cuadro del pintor Cayana Domingo. Por cortesía de Sebi.)

Encaje

Debería existir una “visita guiada” para encontrar el chasquido que hace que las cosas encajen. También podemos invitar al extraño. Que se quede un rato. Incluso a varios y montar una fiesta que crecerá poco a poco y luego se desvanecerá.

Probablemente, al poco tiempo, vuelva la melancolía. Bienvenida sea. Pero solo una visita de cortesía. Luego, al bosque a disparar con la ballesta a las hadas ingenuas. Solo un rumor a lo lejos de extraños invitados. Nadie se atreve a romper el hechizo.

Globos de colores. El amor descarnado. Las ventanas cerradas herméticamente. Alguien silba. Algunos vecinos se aburren. Salen a buscar comida china en compañía de personajes extravagantes. Disimulan. Sufren alucinaciones momentáneas. Imaginan que existe la felicidad. O intentan olvidar que existe. No se sabe.

No contestan a esa llamada. O descuelgan el teléfono y enseguida lo cuelgan. Sin contestar. La esencia entre descolgar y colgar. Ese instante.

Llega el momento de lamerse las heridas. Luego, dos tazas de té caliente y la ropa limpia colgada en las perchas.

Toda fiesta llega a su final. Cada vez más solos. Se pueden destrozar objetos. Objetos inútiles. Despojar la ira de significado. Despojarlo todo de significado. El beso que al final encaja pilla desprevenidos a los dos. El amor cómplice. ¿Quién es quién?


Se confunden los aromas...

Babelain. Rarezas. Coro 127. Instrumental

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(Jack Kerouac y Neal Cassady)


Coro 127 es un poema de Jack Kerouac. En el CD Dulce Decadencia publicamos este tema pero en versión cantada. Ahora, convertido en instrumental y añadiendo algo de teclados y armónica, lo incluimos en la sección de rarezas.   



https://mega.nz/#!MtMm1CZK!hsUkn1j6MxRbzaw0FwJQYDiytr8Nf4YK7BCc1bEBrIs

(Ginsberg y Kerouac)

(Donlin, Cassady, Ginsberg, La Vigne y Ferlenguetti)

(Burroughas y Kerouac)

Felices Fiestas. Lo que todo el mundo sabe. Foto. Poema y Vídeo.

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FELICES FIESTAS

La foto es de ahora. El poema original, del 2002 y el montaje de nuestro amigo Napi, del 2010, creo.


Lo que todo el mundo sabe
(2002)

A ciertas edades, los espejos no son fiables
No hay que mirarlos de frente
¡Nos traicionarían!

Por el contrario, el mar es sincero
Siempre nos devuelve lo que le pedimos

El cielo es un misterio
Aveces... inquietante
Otras... indiferente
En ocasiones... abrumador
Aunque casi siempre cálido (aquí en el sur)

Mirar al cielo de noche nos hace tan pequeños
Que preferimos disimular y mirar a los árboles

Aunque de los árboles hablaremos otro día
Ahora anochece
Cerraré los ojos
Y oiré a las lechuzas



Recuerdos especiales a nuestro amigo Napi, el montador del vídeo, , que "está más perdío que el barco del arroz"

CalenDiario. 9 de julio. Equis y Cero.

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Equis y Cero
Cero y Equis
(21.07.17)

Equis y Cero ya solo aspiraban a llevar una vida a-p-a-c-i-b-l-e en su casita de campo.

Los días discurrían con normalidad, aunque a veces surgía algún roce, y en otras ocasiones le sobrevenían, alternativamente, retazos de plenitud. Rara vez estos retazos se presentaban conjuntamente. De cualquier forma, los retazos o los roces los distraían de la vida apacible soñada por ambos.

A Cero le sobraba sobriedad, sentido del ridículo y vergüenza ajena. Nunca sería invisible.
Equis acumulaba empatía hacia el peligro y le traía al pairo el valor material de las cosas, no así el sentimental.

Los privilegios se los repartían a partes iguales.

Arrastraron cuidadosamente a sus personajes durante un tiempo, pero poco a poco los fueron desnudando. Quitándoles lastre. Ahora eran más livianos, pero, por contra, más peligrosos y directos.

Equis se hablaba a si misma en voz baja y abría el paraguas cuando había pasado la tormenta.
Cero escribía en la corteza de los árboles letras que primero se avergonzaban de sí mismas y luego se congelaban.

El futuro, que siempre estaba a la vuelta de la esquina pero nunca llegaba, era un enigma para ambos. Hacían cábalas, aunque a veces no las comentaban entre ellos. La incógnita pesaba y disimulaban dando paseos a la orilla del mar.

Después de que algunas palabras se equivocaran de frase, venía una tregua.

Equis tenía las manos heladas de restaurar vírgenes.

Cero asume al fin, que con el tiempo, algunos milagros perdieron su brillo..

Abstraídos en la noche veían dos lunas distintas.

Las sombras se movían con el viento. Pronto llovería en la oscuridad.

Por las rendijas del amanecer algún sueño se colaba. Comenzaban las apuestas.

Y el día iniciaba su curva con todos los pájaros suspendidos ya en el aire.

Babelain. Rarezas. Música para Tabernas y Tabernáculos.

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En el año 2009 mi amigo Paco Cumpián me dejó un Harmonium de la India, de esos que con una mano se le da al fuelle y con la otra se tocan las teclas.


Yo tenía unas tablas indias que me había enviado desde la India  mi amigo Pepe el Gitano. hacía ya tiempo.

Y con instrumentos de mi arsenal privado: Pandereta, Címbalos, Vioín (tocado con púa) etc...




... me puse a ver qué salía. Y salió esto. Este instrumental formó parte del CD “La Jungla”, con el que inauguramos el blog y que sirvió de música de “ambiente” para la exposición del escultor y amigo Robert Harding.




https://mega.nz/#!Ql0CUJaR!TXPm0SDBSlAG1_LLWuO9qSVi3uocvuUDP48LHBsl2xU


CalenDiario. 30 de octubre. La Circular.

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30 de octubre


La Circular


Esta mañana, por fin, me llegó la circular nº 333 del Comité Central, firmada por el “Presidente en Funciones” del Distrito Federal. De los diez puntos que contenía, me llamaron especialmente la atención los siguientes:

6.- No se pregunten porqué, solo acaten la siguiente orden: Queda prohibido canjear las banderas de trapo de toda la vida, por las de plomo con peso no inferior a 25 Kg., como propone en un panfleto el clandestino Comité de Resistencia Emocional. Y no se fíen de los que silban con disimulo con las manos en los bolsillos por las recónditas esquinas del Distrito. Nos encargaremos de ellos en su momento.

8.- En este punto exhortamos a los dueños de mascotas que las lleven a los centros especializados en educación animal, para que adquieran los hábitos de saludo y protocolo y se adecuen a los nuevos tiempos de progreso, con el fin de no desentonar ante las autoridades pertinentes, poniendo en ridículo a sus dueños y a la vida moderna en general. Las mascotas que no respondan al “tratamiento” deberán permanecer ocultas en sus domicilios; en caso contrario se aplicarán las medidas oportunas en cada caso.

9.- Quedan prohibidos hasta nuevo aviso: Los parapetos, las columnas, los fuegos artificiales, las cartas de amor encendidas, el ojo mental, la melancolía de la sangre, el paso cambiado, la belleza del rocío, expresarse con gestos ambiguos, los truenos sin rayos y los rayos sin truenos, y otros asuntos que iremos desvelando en futuras circulares. De lo contrario se congelarían las fuentes (las de agua y las otras).

De los otros siete puntos prefiero no hablar. Tenemos bastante por hoy con estos tres.

Ellos saben que yo pertenezco al Comité de Resistencia Emocional, pero se hacen los locos y miran para otro lado, de momento. Veremos en que acaba la cosa.

Babelain. Ballet I, II, III (Rarezas)

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Con el título de esta nueva entrega de Babelain “Rarezas”, vais avisados, así que no protestéis luego.

Empezamos con un instrumental titulado “Ballet”, con tres partes diferenciadas. En su momento publicamos esta pieza en el “Sin Palabras Vol. 2”, astutamente cortada en tres piezas por mi amigo Napi, mezcladas entre otros instrumentales para no asustar al personal. Aquí va del tirón (apañaos como podáis).

En este instrumental suena un teclado Casio del año de la pera, grabado en un cuatro pistas de casete, con sus fallos imposibles de arreglar, ya que el máster está perdido. Utilizando el piano, el órgano, el banco de sonido y ritmo del teclado, batería acústica Yamaha, el sonido de una muñeca (La Sirenita) grabado en dos pistas, arpa de boca, maderas, rascador, maracas, armónica etc.

Hubo un intento de utilizar la pieza para una coreografía de unas amigas, pero el proyecto se fue al traste.

Hay premio para el que llegue al final del instrumental.



https://mega.nz/#!tkc1wYqb!1ann7nc-afcIaBA_Sa71h6MoEWMNT2xB3Wx7D-MjLk0

CalenDiario. Dos de agosto. Arthur y Georges.

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2 de agosto

Arthur y Georges




Luz crepuscular. Árboles. Alguno parece a punto de arder. Calor sofocante. El suelo es de albero. En un banco, sentado, descansa un tipo con barba peculiar. Un paseante desastrado le pregunta:


- ¿No será usted, por casualidad, Georges Perec?
- Nunca. Excepto hoy.


El pájaro en la rama de al lado se asombra y suda. No canta por no molestar.


- ¡Caramba! Aprovechemos pues. Pero si desvarío no me lo tenga en cuenta porque “Yo es otro”; al menos durante un rato.
- Eso me produce una desilusión. Calculada, claro está.


- No me robe usted el fuego, el poeta soy yo.
- Ya, yo solo camino por los muelles, rozando las paredes, perdiendo el tiempo. Sin deseo.


Un poco de brisa . Un poco de tregua al calor sofocante. Arthur presume un poco.


- Pues yo ya lo he olvidado todo, a base de mucha paciencia ¿sabe?
- De pronto he descubierto que no sé vivir, que no sabré jamás.


- ¿No se ha dado cuenta de que el hombre interpretó ya todos sus papeles?
- No se puede vivir mucho tiempo en el frenesí.


Georges se va sintiendo más cómodo. Reprime un bostezo, esta noche ha dormido poco.


- No sé si me entenderá, pero yo debería tener un concierto de infiernos.
- El antídoto a eso podría ser utilizar gestos de autómata: Corcho en el agua: ir a la deriva, seguir el tumulto, deambular.


- ¡La hemos vuelto a hallar! La eternidad es el mar mezclado con el sol...
- … para llegar allí, casi nunca hay barcas, pero puedes cruzar a nado.


Un trueno. Comienza a llover a cántaros. Ellos ni se inmutan y miran al frente sin hablarse. El albero queda empapado. Escampa de sopetón. Se dan la mano y cada uno tira para un lado con su estilo característico. Oscurece muy despacio.



(Improbable encuentro de George Perec con Arthur Rimbaud. Las frases son suyas, aunque un pelín adaptadas para que parezca un dialogo real)




Babelain. Gran Reserva "Instrumentales". 8 años de Toto Vaca.

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Hoy, 26 de octubre, cumplimos ocho años con este blog. Os dejo con el comentario de Rick  http://eltugurioderick.blogspot.com.es/ para este Gran Reserva "Instrumentales":


"El Señor Babelain, más conocido entre sus fans como Bab, tiene en su extenso repertorio muchas piezas instrumentales; lo cual es lógico, porque para muchos de nosotros -y supongo que para él también- la voz es un simple instrumento más, que se puede usar o no a conveniencia del músico. Y aquí nos trae una selección revisada y “remasterizada”, como él dice, de algunas de esas piezas que ha reunido bajo una presentación lujosa y muy cuidada, como es su costumbre (hay en concreto un juego de fotografías en las que se cita a “Bab El Ain and His Magic Garden Arkestra”, que me recuerda un cruce entre el “Sargent Pepper’s y la prestancia del fabuloso Daevid Allen). Da gusto, en los tiempos que corren, tener delante una mezcla tan agradable de envoltorio y contenido, en un total de dieciséis canciones que son estas:


Leche merengada: El arranque tiene un juego de percusión con aire caribeño que se convierte en funky con la entrada del bajo, y de pronto surge el sonido de un órgano que recuerda al Hammond de los Booker T & The MG’s; pero cuando ya creemos estar en un night club de los 60, llegan esas cuerdas tan eléctricas como vaporosas, casi hawaianas, que son el sello más reconocible de la escuela Bab y que se quedan protagonizando la pieza. Y todo esto, en dos minutos y medio: sorprendente. Sabe a poco.

Paseíto después de la lluvia: Aunque la utilidad de este breve ejercicio de estilo, de tan solo un minuto, fue el acompañamiento musical a un poema de Lisi Prada, el dibujo de guitarra con la presencia fugaz de un platillo suena aquí como pensado para “restablecer la calma” después de la alegría con la que se inaugura esta recopilación, y recuerda el espíritu de la escuela minimalista de los años 70/80 (Vini Reilly sería buen ejemplo), buscando la máxima eficiencia con la mayor simpleza.

Larga espera, cita corta: Otra pieza creada para la función de “acompañante”, en este caso de un corto del director Rafatal. Pero también tiene espíritu propio: esas guitarras somnolientas, con esa pulsación que suena como desafinada, podrían recordar a una banda de surf víctima de algún tipo de desmayo, y el tono general resulta casi febril. Sí, tal vez esos ambientes pueden parecer insanos, ponzoñosos, pero tienen un gancho invisible que te atrapa. Como si la sombra de Link Wray anduviese cerca...

Esther: También esta tuvo una finalidad, que fue representar musicalmente la presencia sobrecogedora de “una” Esther como símbolo de la fatalidad. La estructura está muy marcada, aunque a su alrededor aletean esas notas de pedal como cuervos, que para Bab eran golondrinas. Da igual: seres alados. Y la percusión aumenta el tono general de dramatismo. A quien no lo recuerde o no lo haya visto, le recomiendo repasar la entrada en la que figuraba esta pieza dentro de un conjunto de imágenes y texto.

Cabalgando: “Compás 5/4”, dijo Bab, y algunos nos pusimos a elucubrar sobre posibles parecidos hasta que él mismo citó el “Take five” como inspiración; para los que no sabemos distinguir unos compases de otros, con ese ejemplo fue suficiente. Pero hay más cosas aquí: el ritmo es más lánguido, las guitarras suenan por momentos con ese aroma fronterizo que las hace tan cálidas, y la armónica le da un toque definitivo que lleva al conjunto hasta la categoría de posible banda sonora para un western.

J’suis d’accord: Las versiones son un modo eficaz de ejercitarse buscando nuevas posibilidades en los trabajos de otros. Por ejemplo, aquí tenemos una clásica de Françoise Hardy, aquella francesita cuya belleza -creo yo- superaba su categoría como cantante. Su cancioncilla se convierte aquí en una melodía que mantiene el espíritu de los 60 pero desde otra perspectiva: la banda de club con organista al frente que diseña la banda sonora del local. Es una recreación completa y muy atractiva.

Talk talk: Para la segunda versión de este recopilatorio Bab recurre a una clásica total del garaje, la canción señera de los Music Machine (de la que incluso tiene una versión cantada). He de reconocer que la original no es de mis preferidas en ese estilo; y tal vez sea por eso, pero resulta que prefiero esta versión, que enriquece el ritmo general, demasiado seco para mi gusto, y le da una perspectiva casi psicodélica con ese juego de guitarras y pedales que le añade matices y la hace menos repetitiva.

Flying: La última de las tres versiones incluidas aquí es un homenaje a los Beatles, lo cual implica, para cualquier músico, que hay ir con cuidado. Bab mantiene el “respeto debido”, como suele decirse; pero sin modificar la esencia ha sabido actualizar el sonido haciendo que nos resulte inmediatamente reconocible y al mismo tiempo con la frescura que da ese juego de guitarras, haciendo una curiosa mezcla entre su espíritu psicodélico original y una vaporosa influencia surfera.

Western tibetano: Sí, el título es un curioso contrasentido; pero tal vez por lo bien que encaja todo o porque ya vamos sugestionados, al final resulta creíble. La batería organiza la estructura con varios tipos de parches y platillos, luego llega el bajo y a partir de ahí probablemente la mayor parte del trabajo corre a cargo de los teclados, que mezclan sonidos orientales (con apariencia de cuerdas) con algunos fondos fugaces con mucha profundidad. Es una pieza muy trabajada, como de orfebrería.

Qué día el de aquella noche: Ya casi desde el principio se palpa, como en las tormentas, un ambiente eléctrico, denso. Sin embargo no estamos ante un esquema rockero simple: el sonido de esas cuerdas y el dominio de los pedales puede recordar a un cruce entre los ambientes que creaba Steve Hillage con la ejecución y el tipo de escalas que emplea Jeff Beck en gran parte de su carrera. Incluso hay tonos heavy pero con matices muy elaborados, en otra labor que ha debido de llevarle su tiempo.

Verano: Siguiendo con las piezas laboriosas, de muchas horas y días, también en esta hay un juego de esquemas que no se consigue a la primera. Bab dice que la concibió como un collage, un equilibrio entre contrastes, y creo que esa definición es la más ajustada. El protagonismo principal lo lleva el juego de guitarras en tonos distintos pero con un factor común, que es el sonido tan etéreo como acuoso que consigue con esa exhibición de digitaciones y pedales en una mixtura brillante.

¿Qué es esto, un huevo?: Aquí hay una gran variedad de percusiones, teclados y cuerdas. La base rítmica recuerda a una pieza funk, pero casi todos los instrumentos se convierten en solistas en algún momento de la pieza; las cuerdas a veces parecen voces, algún teclado recuerda a los venerables moog de los años 60, y el conjunto es tremendamente variado aunque en su esencia hay una línea melódica clara. Podría haber sido un single discotequero de aquellos tiempos.

Si entro en tus ojos: En esta pieza (que en origen era cantada) hay un espíritu “latino”, con ese acorde casi tradicional que va apoyado en algunos detalles de la percusión y a la que esas notas de cuerda con pedal añaden el efecto de pinceladas en un cuadro que nos trae una impresión de relajamiento, de calma. El conjunto suena apaciguado, muy de tarde veraniega.

Utungo Nyeusi: No sabemos qué significa ese título (si es que significa algo), pero por la fonética es fácil deducir que estamos ante una pieza de espíritu africano… más o menos. Las percusiones sí nos lo recuerdan, pero las cuerdas ya siguen su propio camino e incluso hay algunos detalles de teclados (en momentos con sonido de xilófono) que le dan un tono muy vivo. Hace juego con la definición estrambótica de la supuesta “banda” que la interpreta junto a él (Kouakou & Les Super Etoiles).
El velo de Maya: En su arranque puede parecer un funk con detalles que recuerdan al jazz rock de los años 70/80, y a continuación surgen ecos de cuerdas con tratamientos muy variados en un sonido general más lejano, de influencias psicodélicas. A mitad de camino hay un breve respiro, y luego una sucesión de cuerdas que cruzan sonidos y luego se apoyan en una magnífica escala de bajo como un transporte hacia el final de la pieza, de esas que cuanto más se escuchan más matices se descubren en ella.

Tertulia de estrellas y aerolitos: Cuando Bab dio a conocer esta “tertulia” por primera vez, el comentario que hizo Ficus (un veterano bloguero) fue que era “un instrumental etéreo, para dejarse llevar” y añadía que tal vez haya que vivir cerca del mar para sonar así. A mí el sonido de las guitarras también me parece acuático, marino; pero seguramente el espacio y el mar tienen sonidos comunes, y de eso va esta pequeña joyita que cierra una selección tan bien escogida como variada. Queremos más."


Bab El Ain and his Magic Garden Arkestra:

 (Fue complicado reunir a los miembros de la Arkestra para la sesión fotográfica, pero al final lo conseguimos)









Link con portadas y  fotos incluidas

https://mega.nz/#!8t9AzBjK!ftMI6oLZzzUpINMJ7vpVCbPKNchSo9rSVXAFYzLfAEQ



CalenDiario. Dieciseis de agosto. Y a pesar de todo eso.

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Dieciséis de agosto




Y a pesar de todo eso

Me gustan las sombras en las fotos
y el silencio en blanco y negro


Jugar con imágenes opuestas
Adentrarme en el eco del objeto


Bajar del pedestal a los rumores
y a los gestos inútiles o ambiguos


Caer de bruces en el pasado
y refrescar esa música imposible


Encontrarme descifrando
la gravedad del destino


Aunque sepa que es mentira
ese azul en el vacío


No me gustan los sueños falsos
ni las puertas de marfil


De pronto, sin previo aviso
cuando el viento es fresco y rueda
perdemos la llave del cofre


En un remoto pasado
encajaban los colores
los sabores, los olores


Ahora la huella del tiempo cruje
no hay forma de escabullirse
en un paisaje inocente


Nunca vuelve el primer día
y se repite la historia
que creíamos ajena


Y a pesar de todo eso
(cuando olvidas los puñales)
eres lo que necesito